Agroecología: el camino hacia el futuro

Distintas ciudades del mundo, muchos pueblos y ciudades de la Argentina enfrentan hoy el problema de los altos niveles de contaminación, vinculados a la expansión de la agricultura industrial y el uso de agroquímicos que afectan el ambiente y la salud de las personas. 

Hasta el momento, las respuestas en la Argentina vinieron por el lado de la prohibición de fumigar a cierta distancia de las viviendas.

El aumento de las enfermedades es creciente, la carga de químicos también. 

No debe PROHIBIRSE la producción: debe buscarse una alternativa viable y beneficiosa para todos, en especial en la interfase urbano-rural.

Es necesario que se implemente otro tipo de producción. Ni invernáculos, que implican usar muchos agroquímicos, ni buenas prácticas agrícolas, que no resuelven el problema. SE PROPONE, para los pueblos y ciudades de la Argentina, un Escudo Verde Agroecológico. Así habrá productores, consumidores, ciudadanos y ambientes sanos. Todos ganan. Nadie pierde.

La biotecnología tampoco es la SOLUCIÓN

Explica Walter Pengue,ING. Agrónomo investigador docente de la UNGS y recientemente designado miembro de número de la Academia Argentina de Ciencias del Ambiente: Ya que La naturaleza busca su camino.

Es la historia del insecticida y la cucaracha; siempre te queda una cucaracha que no podés matar, pero cada vez “más poderosa”.

En la población humana tenemos una resistencia a los antibióticos pero cuando llegue una mala (y ya tenemos superbacterias), no vamos a tener cómo pararla. 

La OMS advierte claramente sobre ello a los médicos. Lo mismo debería entenderse con los agroquímicos y las plagas. El sistema está resistiendo. Los productores tienen que aplicar más herbicidas, más y más caros, lo que implica más agroquímicos sobre la gente.

HOY EN DÍA existen casi treinta y dos malezas resistentes en el país.

 Eso implica costos altísimos para los productores y una gran necesidad de coadyuvantes y otros compuestos. Es un círculo vicioso. El problema es que no se trabaja integralmente. El biotecnólogo no trabaja con el agrónomo. Desarrolla una cosa, se crea un laboratorio y recibe un atractivo reembolso económico. Pero el ambiente le responde rápidamente con una nueva resistencia. Ese es el talón de Aquiles de la agricultura moderna.

La brutal aparición de resistencia en malezas y el enorme costo en salud humana creciente SON HOY EVIDENTES. 

Duele incluso escuchar esto, pero se dijo hace 20 años, en Cultivos Transgénicos. ¿Hacia dónde vamos?, que publicó la UNESCO, y lo decimos hoy con la nueva obra Cultivos Transgénicos. ¿Hacia dónde fuimos?, que se lanzó este año.

alejagm
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