Alerta: Las "piedras del hambre" nos advierten

La reaparición de las piedras del hambre es una señal. Las consecuencias del cambio climático son más serias de lo que se cree. 

Estas piedras llevan una leyenda escrita desde 1417, que nos señalan el sufrimiento del pueblo en esa época.


Debido a la sequía en Europa Central, regreso uno de los hitos hidrológicos más antiguos, las famosas rocas conocidas como "piedras del hambre" (o Hungerstein en alemán) volvieron a aparecer tras permanecer años bajo el agua. Las mismas se encuentran a la orilla del río Elba, en la ciudad de Decín ubicada al norte de la República Checa. Son piedras tatuadas con frases escritas que datan desde la antigüedad y siguen legibles. Estas simbolizan tiempos difíciles Del pasado y denotan que actualmente tenemos la misma la baja del nivel del agua que se vivió en el 1417. Hoy el nivel del agua de la zona, marca 67 centímetros cuando normalmente suele medir cerca de los tres metros.

¿Las rocas nos quieren prevenir?

Las ‘piedras del hambre’ contienen predicciones talladas en su superficie desde 1417, en las cuales se escribieron los mensajes más antiguos. Existe una roca reconocida que data de 1616, llamada Hunger Rock, que conlleva escrita la frase: "Cuando me veas, llora", "Si vuelves a ver esta piedra, llorarás. y “El que una vez me vio, lloró. Quien me vea ahora llorará“, son los mensajes que los habitantes del pasado tratan de advertir a sus descendientes. En realidad, las rocas son residuos de la Segunda Guerra Mundial, son bombas sin estallar o granadas de mano sumergidas desde hace 70 años, símbolos de otras de las amenazas para la humanidad en otros tiempos de la historia.

Las rocas tratan de advertir riesgos como hambre, enfermedades y muerte. 

En tiempos pasados, la falta de lluvia era un signo de predestinación a malos presagios. Ya que alteraba el orden natural: La producción de alimentos era escasa, los animales casi no tenían agua para beber y los barcos no podían navegar por el río, lo que generaba problemas socioeconómicos. Si se evalúan las posibles causas sobre la advertencia de las piedras pueden ser la sequía, el calor, las malas cosechas y por consiguiente, falta de alimentos y subidas de precios, así como eventuales dificultades de navegación.

El cambio climático se encarga de recordarnos la situación en la que nos encontramos y las consecuencias de estas rocas simbólicas son reales: El caudal del río Elba llegó a disminuir hasta los 47 centímetros en agosto de 2018, un mínimo histórico escandaloso.

 La circulación de barcos del sector comercial se volvió difícil de continuar, aunque la más afectada fue la agricultura. 

La producción de cereal sufrió una caída y se posicionó en los niveles más bajos desde 1994, con pérdidas de entre el 50 y el 70% de la cosecha.


                                                     Por Vanesa Furlòn, Equipo Sustentar

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