Ambiente

#ATLANTICAZO POR UN MAR ARGENTINO LIBRE DE PETROLERAS

05 de Enero del 2022 | 2 min lectura| Roberto Andres
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Con el nombre de Atlanticazo, organizaciones socioambientales de distintos puntos del país protestaron contra la aprobación por parte del Ministerio de Ambiente del proyecto de exploración sísmica en el mar argentino, específicamente en los bloques de la cuenca norte: CAN 108, CAN 114 y CAN 100. Pese al rechazo popular, expresado en las calles y las audiencias públicas realizadas el pasado julio, la noruega Equinor, en alianza con YPF y Shell, se dispone a bombardear el ecosistema marino del sur bonaerense en busca de hidrocarburos.



Atlánticazo 

La típica postal veraniega se reemplazó con nutridas protestas en la costa atlántica, donde hasta los turistas se sumaron a los vecinos. En Mar del Plata, una multitudinaria movilización encabezada por la Asamblea por un Mar Libre de Petroleras partió a las 17 desde la emblemática rambla de los lobos. También se sumaron San Clemente del Tuyú, Necochea, Miramar, San Bernardo, Villa Gesell, Bahía Blanca, Mar de las Pampas, Ostende y Claromecó, en la provincia de Buenos Aires. En Misiones, Tucumán, Chubut y Tierra del Fuego hubo protestas solidarias, mientras que en CABA integrantes de la coordinadora Basta de Falsas Soluciones marcharon desde Plaza de Mayo para realizar un corte en la 9 de Julio, donde se sumó el reclamo contra los incendios forestales que afectan al país.

Como ocurrió con la aprobación de la zonificación minera en la meseta de Chubut en vísperas de Navidad, el visto bueno al estudio de impacto ambiental por parte de la cartera que lidera Juan Cabandié provocó la bronca popular y manifestaciones de la asamblea marplatense, que desde hace meses está en estado de alerta respecto a las negociaciones.

¿QUÉ ES LA EXPLORACIÓN SÍSMICA EN EL MAR?

Esta práctica consiste en cañonazos de aire submarinos con una potencia descomunal: un solo disparo puede cubrir un área de más de 300 000 km2. Sus ondas sonoras van al fondo del océano, se reflejan y luego son captadas por sensores remolcados detrás de buques de exploración. Con los datos recolectados se realiza el mapeo que las petroleras necesitan para avanzar en la perforación y extracción.

Este tipo de bombardeos son el segundo mayor contribuyente de ruido subacuático de origen humano, solo detrás de explosiones nucleares en pruebas militares.

CRÍTICAS POR DESOIR LA VOLUNTAD POPULAR

Las prospecciones sísmicas se realizarán en un área de gran importancia ecológica y económica. La Asamblea por un Mar Libre de Petroleras rechazó la resolución de Cabandié por considerar que “desoye el reclamo de las comunidades costeras que desde hace meses venimos manifestándonos contra la instalación de la industria petrolera en nuestras costas”.

Aunque no fue una sorpresa, la asamblea expresó que “ante el extractivismo no hay grietas” y que “los distintos Gobiernos de turno han sido parte del entramado político-económico que avanza saqueando nuestros bienes comunes y nuestros territorios”.

En el centro de los reclamos contra el proyecto de Equinor está el impacto negativo del ruido en el equilibrio del ecosistema marino: ondas sonoras de baja frecuencia y gran magnitud pueden dañar la geolocalización natural de mamíferos como ballenas y delfines, resultando en desorientación, varamientos y dificultades para hallar alimentos.

En este sentido, el Instituto de Conservación de Ballenas apuntó que los cetáceos dependen de la producción y percepción de sonido para gran parte de sus funciones vitales. “Las actividades propuestas por Equinor Argentina degradan un ecosistema que ya se encuentra amenazado por la sobrepesca, el calentamiento global y la contaminación”, expresaron.

Pero no solo los cetáceos se ven afectados por estas explosiones. “La introducción de ruido en el mar puede afectar las funciones biológicas esenciales de mamíferos marinos, tortugas, peces y aves”, explican desde el Foro para la Conservación del Mar Patagónico y Áreas de Influencia. En escenarios así, las aves tienden a evitar la zona y podrían perder la temporada reproductiva. Los peces, en tanto, también se alejarán de la zona al percibir los disparos: el resultado es un posible deterioro fisiológico que afecte su ciclo vital.

La Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN) consideró que “la medida carece de licencia social, lo que quedó demostrado en la audiencia pública realizada en julio, y va en contra del marco regulatorio y compromisos ambientales de nuestro país”. A su vez, apuntaron que la aprobación, que delega en el Ministerio de Energía la tarea de controlar el plan de gestión ambiental, pasa por alto mucho de lo dispuesto en el Acuerdo de Escazú y la ley de acceso a la información pública ambiental.

Desde FARN también advierten que la medida está más en sintonía con los lineamientos del FMI que con el planteo de canje de deuda por acción climática propuesto por Alberto Fernández en la COP26 o lo recomendado por la Agencia Internacional de Energía sobre no aprobar nuevos proyectos de extracción de gas, petróleo o carbón para evitar superar el aumento de 1,5° C en la temperatura terrestre. 

Además, el sector petrolero en alta mar también lleva consigo una alta probabilidad de derrames, cuyo contenido tóxico perdura por mucho tiempo en los sedimentos marinos.

LOS ANTECEDENTES DE EQUINOR

Si el proyecto supera la fase de exploración gracias al hallazgo de hidrocarburos, los antecedentes de Equinor no son promisorios. Sin remontarse mucho en el tiempo, a fines de abril de 2021 la petrolera noruega derramó el equivalente a ciento diez barriles de petróleo en la plataforma Gullfaks C ubicada en el mar del Norte. El incidente fue investigado por la Autoridad de Seguridad del Petróleo de Noruega, que lo calificó de “grave” y encontró serias infracciones en las regulaciones.

En 2019, tras el paso del huracán Dorian por las Bahamas, una terminal petrolera de Equinor derramó 119 000 barriles, gran parte en las costas de la isla Gran Bahama. Un informe oficial estableció que dieciocho meses después del desastre y pese a las tareas de remediación, aún quedan grandes concentraciones de petróleo en el área y sus alrededores.


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