Baldosas con plástico reciclado, una opción de vida!

Es de Ingeniero White y tiene un proyecto de fabricación sustentable y solidario para contar. Se dedica a armar ladrillos y baldosas con plástico reciclado.

El protagonista y el nacimiento del proyecto

Rubén Darío Enríques vive en Ingeniero White junto a su mujer y su hija. Tiene 48 años y una vida de esfuerzo, idas y vueltas al sur por trabajo y un sueño para contar. Su historia es tan interesante y valiosa que Sustentar no pudo dejar de contactarlo para acercarnos y conocerla mejor.

Rubén Enríques, baldosones y ladrillos, Ingeniero White

Hace tres años, Rubén se desempeñaba trabajando en la construcción de cercos recuperables, y con los restos de material, fabricaba baldosones de concreto.

La cantidad de trabajo disminuyó en una época, entonces el patrón le dio "una máquina torpedo y una mesa vibradora". También le dio moldes de baldosones de 40 x 40 cm de lado y 4 cm de alto.

Ahí no tenía apoyo monetario y saqué un préstamo en la vieja terminal de ómnibus. He ahí que empecé a hacer baldosones para que la gente que tiene patio de tierra y poco recursos pueda acceder a tener un patio con baldosones y no se me dio mucha venta. El préstamo era poco: 7000 pesos”, nos explicó Rubén.

Y continuó expresando: “Con el tiempo entré en la Sociedad de Fomento del Boulevard y ahí Coco Destéfano me decía 'hacéte conocer'.Entonces me conectó con el delegado de White. Le llevé mi baldosón de concreto y me dijo 'lo voy a presentar'...”.

De la idea a la realidad

En aquél entonces, Rubén supo que estaba rondando la idea de hacer arreglos en Ingeniero White, Boulevard y Saladero. En una caminata de recorrida por Boulevard algunas autoridades pasaron a conocer su proyecto de fabricación. “Él me dijo si se podía hacer de otra forma y surgió que se hacían bloques con plástico y miré las opciones y lo puse en marcha. Le comenté que me tenía que traer plástico y lo trajo de la planta recicladora de Cerri. Y comencé a hacerlo”, relató.

Para este proyecto de fabricación, Enríques dijo que nadie lo ayuda, que trabaja solo en su casa. “ El municipio quiere contratarme para hacerlos e ir colocándolos en todos los paseos públicos. Es un sueño esperado”, añadió.

Un proyecto de fabricación sustentable y solidario

La idea de fabricar estos ladrillos y baldosas con plástico reciclado permite no solo reciclar sino también no depender de  otros materiales de construcción. “Son aislantes, livianos, tanto los baldosones como los bloques. El plástico lo compraría a la gente de bajos recursos para que tengan una entrada para sus cosas”, expresó Rubén. Y añadió: “Hay gente que en estos tiempos no tienen trabajo ni changas. Ayudaría monetariamente a la gente de mi barrio y aledaños y va a ayudar a concientizar sobre la importancia de reciclar”.

Las familias separarían en una bolsa el plástico sabiendo que lo venden para este emprendimiento. Así nos ayudaríamos unos a otros...y por algo se empieza, reciclando en los hogares”, concluyó Rubén refieriéndose a su aporte pensando en el planeta.


En la actualidad, Rubén también hace baldosones de concreto de alto tránsito y los vende a $200 pesos el metro cuadrado. Lo hace para las familias que tienen barro al entrar a sus casas y aseguró que siempre “está tratando de ayudar a sus vecinos para que mejoren su vida diaria”. Mientras tanto, espera ansiosamente que su emprendimiento pueda conocerse y cobrar vida.

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NoeliaGieser
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