CAMBIO CLIMATICO: SALIR DEL ESTADO DE NEGACION.


por Fabián Ruocco(*)

Desde el área de Ambiente del CEDyAT sabemos que impulsar las temperaturas mundiales hasta más allá de determinados umbrales podría desencadenar cambios abruptos, impredecibles y potencialmente irreversibles que tendrían consecuencias enormemente perturbadoras y a gran escala. Si nos preparamos dejaríamos de perder 17.000 millones de dólares en la Región. El miércoles 14 de noviembre de 2018 lo confirmó el “Informe La Rábida-Huelva sobre Cambio Climático y Desarrollo Sostenible en Iberoamérica” que ha sido producido por los colegas del Observatorio de Desarrollo Sostenible y Cambio Climático en La Rábida (Huelva, España).


Preparar a los habitantes de la Región Iberoamericana

(América Latina, más España y Portugal) ante el cambio climático debe ser una prioridad para los gobiernos latinoamericanos. Al menos así lo señala el primer informe que presentó el Observatorio Iberoamericano de Cambio Climático y Desarrollo Sostenible en el marco de la Cumbre Iberoamericana de jefes de Estado, que se celebra a partir de este miércoles en La Antigua (Guatemala).

La gestión de los recursos hídricos, de los bosques, de las energías renovables y de las políticas públicas ante la vulnerabilidad social son la clave para enfrentar los nuevos escenarios climáticos. Por tales motivos, resulta relevante estudiar el costo económico de los eventos climáticos extremos, como ser sequías e inundaciones, no solamente a escala local sino también regional, a los fines de abrir el debate de si dichos costos justifican, o no, el financiamiento de inversiones en adaptación.

Nada de esto es nuevo para Argentina

En 2017 el Instituto de Investigaciones en Administración, Contabilidad y Matemática (IADCOM) de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA presentó un informe denominado "El impacto económico de los eventos climáticos extremos en Argentina: el caso de la soja en la zona núcleo ¿Riesgo climático o déficit de infraestructura?" en el cual estimó las pérdidas directas por estos factores que se desprenden del cambio climático por los excesos hídricos en el cultivo de soja Campaña 2016/17. Como ser, la provincia de Buenos Aires registró pérdidas económicas directas equivalente a u$s 149 millones, Córdoba u$s 60,7 millones, La Pampa u$s 96,7 millones y Santa Fe u$s 47,1 millones. En total, las pérdidas de ingreso para el área relevada suman u$s 354,4 millones. Los resultados aquí expuestos sobre el poroto de soja deben considerarse de mínima, no solo por no incluir otros cultivos como el maíz o el trigo o ganadería y lechería, sino por tampoco estimar los efectos indirectos.

La semana pasada la Secretaría de Agroindustria proyectó que durante la presente campaña 2018/19 la cosecha agrícola se ubicará en 140 millones de toneladas superando las 137 millones de hace dos años y convirtiéndose en la mayor de la historia del país. La cuestión es que ya empezaron a conocerse los primeros relevamientos de los daños que produjo el temporal registrado el fin de semana pasado en las principales regiones productivas del país que terminó afectando principalmente al trigo, la soja y los tambos.

Además hay colapso en la infraestructura y los drenajes que no están desarrollados a escala para estas eventualidades climáticas.


Se requiere mayor inversión. Si bien actualmente la coyuntura Argentina esta signada por el fenómeno de las inundaciones, es importante recordar que en la última década se sufrieron dos eventos de sequías extremas con cuantiosas pérdidas económicas.

Por ejemplo, en la sequía de la campaña 2011/12, la pérdida total ascendió a u$s 2.606,37 millones. A nivel provincial, la perdida fue de u$s 293,17 en Buenos Aires (11% del total), de u$s 574,82 millones en Santa Fe, y de u$s 1.738,37 millones en Córdoba (67% del total). Como conclusión preliminar, se deduce que la sequía genera pérdidas de ingreso directo mucho mayores que los excesos hídricos, cuyo efecto se focaliza a un área geográfica más limitada.

En 2018 la fuerte sequía que afecta a las zonas agrícolas en Argentina, uno de los mayores productores de soja y maíz, ha provocado pérdidas de casi 6.000 millones de dólares en la exportación de estos productos, según el informe presentado en junio pasado “Campaña 2017/18: Actualización del Impacto Económico de la Sequía”, elaborado por la Gerencia de Estudios Económicos de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.

Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado 2018

En este contexto, el documento presentado en la Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado 2018 ha generado material significativo para actualizar las políticas de adaptación o mitigación que se recomiendan porque deben ser ejecutadas multdisciplinariamente, pero es tarea de la economía realizar una cuantificación pragmática del problema. Dado que el Observatorio estimó una inversión de entre el 16% y el 25% del total del dinero que pierde la Región a causa del calentamiento global, estimado entre 17.000 y 27.000 millones de dólares anuales, podría evitar la millonaria merma.

El mensaje subraya que actualmente la Región es altamente vulnerable al cambio climático, siendo las mujeres, los niños y niñas, los agricultores y los ancianos las poblaciones más vulnerables. La pobreza, la desigualdad y la rápida urbanización son los factores clave de la vulnerabilidad.

Asimismo, el informe manifiesta que Iberoamérica cuenta con países líderes en transición energética como Costa Rica, Uruguay y Portugal, pioneros en desarrollo de energías renovables, que son además un poderoso motor de creación de empleo.

Adicionalmente, uno de los objetivos al que deben apuntar los países latinoamericanos es el correcto abastecimiento de agua a todos los sectores sociales. Unas 106 millones de personas aún no disponen de un saneamiento adecuado. A ese número se le suman entre 12 y 81 millones de habitantes más que, según calcula la organización, sufrirán de escasez en 2020 a causa del cambio climático. En nuestro país, todavía hay 7 millones de personas que no cuentan con servicio de agua potable, según datos del ministerio del Interior, Obras Públicas y Vivienda.

A pesar de que el nivel de acceso al servicio ha aumentado en Iberoamérica en un 50% durante los últimos años, la disminución de agua dulce disponible y el incremento de la población podrían suponer un riesgo en las próximas décadas.

"Los costos de la mala gestión del agua en algunos países representan hasta un 1% del PIB, mientras que una inversión de tan solo el 0,3% del PIB regional puede cerrar las brechas existentes en materia de servicios de agua y saneamiento", señala el Observatorio.

(*) Director Ejecutivo de CEDyAT. Especialista en gestión pública y desarrollo sostenible.

SabrinaPin
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