Tecnología sustentable

USO SUSTENTABLE DE LANA DE GUANACO EN MENDOZA

26 de Octubre del 2021 | 2 min lectura| Roberto Andres
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Bajo la conducción de Ramiro Ovejero, especialista en ecología espacial y de poblaciones silvestres del Instituto de Ecología Regional, y junto a la cooperativa Payun Matru, conformada por personas que viven en los alrededores de la reserva de La Payunia, al sur de la Provincia de Mendoza, este proyecto apunta a hacer un uso sustentable de las poblaciones de guanaco, a través de la obtención de su fibra mediante la esquila en vivo.

SOLUCIONES BASADAS EN LA NATURALEZA

En 2020, la iniciativa recibió un premio del Servicio de Pesca y Vida Silvestre de los Estados Unidos en reconocimiento a su empeño de conservar altos estándares de bienestar animal, inclusión social y sustentabilidad ambiental.

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“Gracias a este premio podemos seguir fomentando soluciones basadas en la naturaleza y acciones favorables para con la vida silvestre, que nos permitan ayudar a frenar el acelerado proceso de degradación del suelo, la pérdida de biodiversidad y el cambio climático; y, sobre todo, darle tiempo al planeta para recuperar los recursos necesarios para su funcionamiento y para el nuestro”, señala Ovejero.

EL GUANACO, EL HERBÍVORO MÁS GRANDE DE LA PATAGONIA

No solo eso. También es el de mayor rango de distribución de todos los camélidos sudamericanos, con una extensa historia de uso y de relación cultural con los pueblos originarios de la zona. Sin embargo, los ganaderos locales los han considerado una plaga debido a la competencia por la pastura, lo que condujo a su exterminio, al punto que hoy sólo queda un 15 % del número original con poblaciones fragmentadas.

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En ese contexto, toma relevancia el proyecto liderado por Ovejero y del cual también participan otros científicos, en su gran mayoría pertenecientes al Instituto de Investigaciones en Biodiversidad y Medioambiente (INIBIOMA). El objetivo central es favorecer la coexistencia de las actividades productivas tradicionales y la producción ganadera, así como promover un buen uso del suelo y proteger la biodiversidad. Se trata de la primera experiencia para el manejo de guanacos silvestres en el cono sur llevada a cabo por pequeños productores.

GENERACIÓN DE EMPLEO Y PRESERVACIÓN DE TRADICIONES LOCALES

Melania Moraga es la presidenta de Payun Matru, la cooperativa que anualmente realiza el arreo y la esquila en vivo de guanacos para recoger su valiosa lana, bajo estrictos protocolos de bienestar animal.

“A lo largo de estos años se desarrollaron productos derivados del uso sustentable del guanaco, con lo cual se generó empleos y se evitó la emigración de los jóvenes a las ciudades”, destaca. “Además, se ha constituido en un espacio para preservar la cultura y las tradiciones locales. Estas finas fibras contribuyen a preservar el hábitat de la vida silvestre, los medios de vida sostenibles y una forma de vida”.

“EL PLANETA REQUIERE UN CAMBIO URGENTE”

Según Ovejero, uno de los desafíos más urgentes de la actualidad en Sudamérica reside en mejorar la manera de gestionar las tierras públicas, y así establecer un equilibrio con el uso de las tierras privadas destinadas a la producción.

“Desde el comienzo del Antropoceno, etapa geológica que se caracteriza por el significativo impacto global de las actividades humanas sobre los ecosistemas terrestres, el manejo de las tierras mantuvo la dicotomía ‘público-privado’ en los tomadores de decisiones, siempre con una mirada eurocéntrica y en pos de un desarrollo que nos dejó siglos de perjuicios para con nuestros recursos naturales”, explica el investigador. “Pero el planeta Tierra requiere un cambio urgente”, agrega.

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En la estepa andina patagónica, más del 90 % de la tierra es de propiedad privada, y en su mayor parte fue convertida para la cría de ganado ovino/caprino. Sin embargo, en las zonas rurales pastores trashumantes todavía recorren con sus rebaños hasta 200 kilómetros entre las zonas de alimentación de invierno y de verano.

“Lo hacen acompañados por sus familias, e incluso, en muchos casos, por los profesores de colegio de los niños”, explica Ovejero. “Los pastores locales necesitan una alternativa para poder enfrentar el cambio climático y los cambios socio-económicos”, concluye.

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