Ambiente

CULTIVAR ÁRBOLES Y ARBUSTOS NATIVOS DE SEMILLAS O GAJOS

03 de Marzo del 2020 | 2 min lectura| SabrinaPin
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Como cultivar  árboles y arbustos nativos de Bahía Blanca y alrededores a partir de semillas o gajos.



Por Mauro Fossati
Técnico Universitario en Manejo, Gestión y Conservación de la Biodiversidad.

Uno de los problemas que afronta la Diversidad Biológica, es el reemplazo de las especies autóctonas por especies traídas desde otros puntos del planeta y su potencial como invasoras, compitiendo por el espacio, la luz y los nutrientes.
El intercambio de especies entre regiones y continentes se vio favorecido con la colonización humana y se ha intensificado a partir de la globalización del comercio a finales del siglo XIX.

Nuestra región no fue ajena a este proceso colonizador.

La indiferencia y hasta el desprecio de la flora nativa en favor de las especies introducidas favoreció la profusión de especies ornamentales europeas y asiáticas que pueblan los jardines, plazas y parques. “Fresno” (Fraxinus pennsylvanica), “Paraíso” (Melia azedarach), “Ligustro” (Ligustrum lucidum), “Tilo” (Tilia x moltkei), “Retama” (Spartium junceum), “Pinos” (Pinus spp.)  y  “Eucalipto” (Eucaliptus sp.), son algunos ejemplos de una larga lista.

En la zona de Bahía Blanca las especies nativas de porte arbóreo son escasas en comparación con otras áreas del país.

Entre ellas podemos encontrar: 

  • “Caldén” (Prosopis caldenia),
  • “Molle” (Schinus longifolius),
  • “Algarrobo dulce” (Prosopis flexuosa),
  • “Chañar” (Geoffroea decorticans), 
  • “Espinillo” (Vachellia caven),
  • “Sombra de Toro” (Jodina rhombifolia) 
  • “Cina Cina” (Parkinsonia aculeata), esta última originaria del norte y centro de Argentina hasta el norte de Buenos Aires y utilizada en el pasado para la confección de cercos vivos.


En los cursos de agua habita el “Sauce Criollo” (Salix humboldtiana), que es el único sauce nativo de Argentina. Lamentablemente casi no se ve hoy en la zona, debido a la invasión de sauces exóticos, que compiten por el espacio e hibridándose, ocasionando el deterioro de la especie.

Esta situación de “escasez”, estimuló el incremento del uso de especies exóticas para generar sombra, leña y reparo de los fuertes vientos.
El cultivo de las especies nativas locales ayuda a mitigar, aunque sea a pequeña y mediana escala, la perdida de la biodiversidad.


Estas plantas, al estar adaptadas al clima local, no necesitan tantos cuidados como las exóticas. Permiten un ahorro importante de agua, salvo al inicio de su plantación que deberemos regar con cierta frecuencia, sobre todo en los meses cálidos, hasta su total establecimiento.

Respecto al  suelo, estas plantas evolucionaron junto a su estructura física y química  y no sería necesario el uso de fertilizantes, sobre todo de origen sintético. Aun así, se puede utilizar alguna enmienda orgánica.
Tampoco es necesario  el uso de pesticidas, ya que la fauna asociada a la vegetación actúa como un control biológico.

Plantas nativas de fácil cultivo


En el medio silvestre, muchas semillas deben ser sometidas a los ácidos presentes en el tracto digestivo de los herbívoros, que ablandan el tegumento que recubre a la semilla y permite que el agua ingrese y active los procesos metabólicos que desencadenaran la germinación.

Este proceso natural puede reemplazarse haciendo una pequeña incisión a la cubierta de la semilla, o raspando la misma con una lija, acción que acelera la hidratación y permite que tengamos plantas en relativamente poco tiempo. Luego se siembran en una mezcla de tierra y arena, o solo tierra enterrándolas en un espacio no muy profundo, similar al tamaño de la semilla. Se debe mantener cierto grado de humedad, evitando el encharcamiento.


“Caldén”, “Algarrobo dulce”, “Chañar”, “Cina Cina”, “Espinillo”, “Barba de Chivo”, “Retortuño” (Prosopis strombulifera), “Manca caballo” (Prosopidastrum angusticarpum) y “Pichanilla” (Senna aphylla) se cultivan  bien utilizando este método.

Semillas como las de “Piquillín”o los “Molles” (Schinus longifolius, de porte arbóreo y S. fasciculatus de porte arbustivo) conviene sacarles la cubierta carnosa ya que esta puede contener sustancias que inhiben el crecimiento. Se puede utilizar agua caliente, que ayudara a ablandar el tegumento.



El “Azahar del Monte” (Aloysia gratissima),

Un arbusto de follaje aromático y flores de perfume dulce, posee pequeñas semillas que germinan bien en un sustrato suelto y drenado.

El “Piquillín de Víbora” (Lycium chilense)

Es otro arbusto de la zona, pariente del tomate y la papa. Sus frutitos rojos contienen varias semillas, que luego de limpiar la pulpa se siembran a poca profundidad. Sus ramas algo péndulas, al tocar la tierra, pueden generar raíces.



Otra opción es mediante la realización de esquejes o gajos. 

Se cortan ramas, preferentemente en la época invernal, y en caso que aun posean hojas,  reducimos su cantidad (esto evita la perdida de agua). En el caso del “Sauce Criollo”, se pueden poner directamente en agua o en un sustrato que puede ser arena o tierra encharcada, hasta que emitan suficientes raíces y ser pasados a la tierra.

Es un árbol que crece cerca del agua, así que necesita abundante riego, sobre todo los primeros años luego de plantado.

No debemos olvidar que en la zona, como en la mayoría de la región pampeana el bioma predominante es el Pastizal. Una alta diversidad de especies de gramíneas (“pastos”) compone este complejo sistema, que proporciona alimento y refugio a la fauna, secuestra carbono atmosférico y retiene el agua de las precipitaciones, evitando la erosión del suelo. Paspalum, Cortaderia, Piptochaetium, Nassella, Amelichloa, Jarava, Bromus, Bothriochloa, Melica y Briza son algunos de los géneros presentes en Bahía Blanca. Es importante dejar áreas libres de corte para su desarrollo, floración y posterior fructificación.

Podemos cultivarlos mediante la siembra de las semillas que hemos recolectado, o dividiendo las matas, preferentemente durante la época invernal, cortando siempre con una herramienta afilada, disminuyendo el follaje y floración para evitar la deshidratación. Plantar, regar y mantener la humedad.


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