Ambiente

CÓMO EL FITOPLANCTON EN EL VERANO ANTÁRTICO AFECTA LOS ECOSISTEMAS MARINOS

25 de Marzo del 2021 | 2 min lectura| RobertoAndrés
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Para investigadores de la Universidad de Barcelona, la intensidad del afloramiento altera las redes tróficas del fondo marino. “El ecosistema recibe una avalancha de materia orgánica”, advierten.

Por Roberto Andrés para Sustentartv

La península Antártica es la región del continente blanco más afectada por el cambio climático. Durante el invierno disminuye la duración del hielo marino del norte y especies como el kril deben desplazarse hacia el sur. Sin embargo, conocer la evolución del hielo en la banquisa polar no es suficiente para estudiar estos efectos.

Un equipo del Instituto de Investigación de la Biodiversidad de la Universidad de Barcelona (IRBio) ha concluido que también es decisivo determinar la intensidad de la producción local de fitoplancton, las algas que crecen bajo el hielo y absorben el carbono de la atmósfera, durante el verano antártico para la estructura y supervivencia de los ecosistemas del fondo marino.

Según Lluís Cardona, miembro del IRBio y del Departamento de Biología Evolutiva, Ecología y Ciencias Ambientales de la UB, “la presencia de hielo en la superficie del mar limita la producción primaria durante gran parte del año. Ello determina que las redes tróficas bentónicas (profundas) dependan en gran medida de la materia orgánica acumulada en los fondos marinos durante los meses de verano”.

“Hasta ahora, se creía que esa dependencia sería más acusada en las áreas donde la superficie del mar permanece congelada durante más tiempo, lo que implicaría una menor diversidad de nichos tróficos y una red trófica más corta y redundante a medida que nos desplazamos hacia el sur”, detalla el investigador.

Sin embargo, los investigadores han descubierto que la intensidad del afloramiento estival de fitoplancton altera ese gradiente y, por lo tanto, que la estructura de los sistemas costeros del fondo marino se ve fuertemente modificada allí donde el afloramiento es muy intenso.

Cardona y su equipo publicaron su investigación el pasado 27 de febrero en la revista Marine Environmental Research bajo el título Latitudinal changes in the trophic structure of benthic coastal food webs along the Antarctic Peninsula. Otros autores fueron Elena Lloret-Lloret y Conxita Avila, también del IRBio, y Juan Moles, de la Colección Estatal de Ciencias Naturales de Baviera.

Los investigadores han analizado los isótopos estables de carbono y nitrógeno del ecosistema de las especies marinas de Punta Rothera, la caleta Cierva y las bahías Fildes, Esperança y Paraíso, en el oeste de la península antártica y las islas Shetland del Sur.

Según los resultados, “allí donde la producción de fitoplancton es muy intensa, el ecosistema recibe una avalancha de materia orgánica proveniente del fitoplancton que se convierte en la fuente básica de carbono para las especies bentónicas, con independencia de la latitud y la duración del hielo marino”.

En este sentido, los investigadores destacan la importancia del fitoplancton como fuente de carbono para el resto de las especies.

Cardona explica: “Eso reduce la importancia de las algas bentónicas como fuente de carbono, que de todas formas no es muy elevada, puesto que están protegidas de los herbívoros por defensas químicas (productos naturales repulsivos)”.

Por lo tanto, en las áreas donde hay un afloramiento veraniego de fitoplancton más intenso, se observa una red trófica más corta y redundante, como también ocurre allí donde la superficie del mar permanece congelada muchos meses.

“Así pues, para evaluar el impacto del cambio climático en los ecosistemas bentónicos, es tan importante predecir los cambios en la producción veraniega de fitoplancton como simular la duración del hielo en la superficie del mar”, subraya el investigador.

El trabajo fue llevado a cabo con el apoyo de los proyectos Distantcom y Bluebio, centrados en la biología y la ecología química de las comunidades de invertebrados marinos antárticos, la Fundación Alexander von Humboldt de Alemania y el Comité Científico para la Investigación en la Antártida (SCAR).

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