CONTAMINACIÓN LUMÍNICA: LO QUE NO SABEMOS

Carteles luminosos frente a nuestros ojos, pantallas con publicidades por doquier, luces intermitentes advirtiendo las entradas a estacionamientos o comercios... Conducir y caminar acompañados por luces por todas partes puede hacernos sentir más seguros o resultarnos molesto. En algunas ciudades, la oscuridad es algo ya muy dificil de encontrar...Aunque resulte extraño, muchos especialistas y científicos ya hablan de que las noches están en peligro, y que la vida, toda las formas de vida que habitan el planeta, se encuentran en riesgo. ¿Qué tanto sabemos sobre la contaminación lumínica? ¿De qué manera nos afecta? ¿Sabías que se buscan reservas de oscuridad?¿Hay algún modo de frenar el avance de tanta iluminación y sus efectos?

Qué es la contaminación lumínica

Este tema, sin demasiado estudio, comenzó a ser noticia no hace mucho tiempo y se le fueron dando diferentes definiciones. En principio, podemos decir que es un tipo de contaminación que se refiere a los efectos perjudiciales de la luz artificial en la atmósfera de la Tierra y el medio ambiente. Consiste en la dispersión de los excedentes de luz provenientes de las fuentes artificiales de iluminación que provocan que aumente el brillo sobre el cielo nocturno. Este brillo se incrementa a causa de las propiedades de reflexión y refracción de la luz al atravesar las partículas que se encuentran en nuestra atmósfera.Las personas desconocían el fenómeno que hasta hace un tiempo no tenía un impacto evidente en la población y hoy son considerados sus efectos:

  • El resplandor o la dispersión: la luz que ilumina el cielo sin necesidad y en todas direcciones entremezclándose con humedad o partículas contaminantes.
  • La intrusión: la luz que proviene del exterior e ingresa en los hogares,por ejemplo y generalmente del alumbrado público, lo que produce sueño inquieto, ausencia de reposo, insomnio, cansancio o nerviosismo.
  • El encandilamiento o deslumbramiento: algo frecuente en cualquier ciudad cuando luces de plazas y calles nos distraen al manejar o circular a pie, al estar mal orientadas o mal calibradas y nos dan directamente en los ojos.

Oscuridad y Luz en su justa medida

Se produce contaminación lumínica cuando la luz creada por el hombre interrumpe los patrones naturales de luz y oscuridad.

La oscuridad ayuda a regular el reloj biológico humano, pero a causa de la exposición excesiva a la luz, el reloj biológico está siendo perturbado. La luz artificial se ha extendido tanto que la oscuridad está en peligro. En los animales nocturnos y los pájaros, los ciclos de la edad y la reproducción están siendo afectados. Las especies marinas también se ven perjudicadas por la contaminación lumínica. Por ejemplo, muchas tortugas recién nacidas salen del huevo y se dirigen hacia la luz más brillante, lo cual suele dirigirlas hacia el agua. Sin embargo, con tanta luz visible de las ciudades en el horizonte, millones de tortugas jóvenes se desorientan y terminan yendo a tierra firme en lugar del agua, algo muy peligroso para ellas.

 Pero hay más consecuencias provocadas por el exceso de luces...

Efectos en la vida cotidiana y en la salud

El exceso de tiempo de exposición a la luz puede afectar a los ojos de una manera negativa. El insomnio, la migraña y la depresión son el resultado de pasar más tiempo en la luz de lo normal. La disrupción del reloj biológico de las personas, de 24 horas (ritmo circadiano) puede producir alteraciones severas... Y un ciclo biológico alterado puede causar desequilibrios hormonales en el cuerpo humano.

En los últimos años estudios médicos determinaron un incremento de incidencia de cáncer en las poblaciones que producen de manera deficiente melatonina, la hormona inductora del sueño. Esta hormona, también relacionada con el uso adecuado de la luz solar, comienza a circular en sangre cuando los fotones (las partículas de luz) dejan de incidir en la retina, cosa que debería suceder cuando el sol se pone. Con la iluminación desmedida,la melatonina no puede ser producida.

Se afirma que dos tercios de la población mundial está expuesta a la contaminación lumínica. En los países industrialmente desarrollados, un 98 por ciento de la población total.

Por otro lado, la seguridad vial entra en juego en circunstancias en las que existen excesos de luz o luces mal ubicadas o intermitentes que empeoran la visibilidad y capacidad de reacción ante un imprevisto en el tránsito. Son ejemplos:

1) El paso de una carretera muy iluminada a otra poco iluminada.

2) En zonas oscuras y zonas muy iluminadas, ubicadas en forma intercalada, en donde los ojos se acostumbran a las zonas más brillantes y lo obstáculos en las zonas oscuras no son percibidos.

3)Circular por una carretera sin iluminación y tener puntos brillantes de luz en el campo de visión, como instalaciones con proyectores inclinados (un campo de fútbol) o luminarias prismáticas, globos, faroles de instalaciones anexas a la carretera.

El efecto del deslumbramiento es tres veces peor en una persona de 60 años que en una de 25.

YA NO SE PUEDE OBSERVAR EL CIELO: SE BUSCAN RESERVAS DE OSCURIDAD

A causa de la contaminación lumínica en la noche, las estrellas, las galaxias y los planetas no son claramente visibles. Ciudades como Delhi y Mumbai, en India, ofrecen sólo cuatro por ciento de visibilidad del cielo nocturno.

“La contaminación lumínica, juntamente con la contaminación radioeléctrica y la del espacio, representa la más seria amenaza para el progreso de la astrofísica. La dispersión de la luz en la atmósfera convierte el fenómeno en algo capaz de alterar la calidad del cielo a grandes distancias, afectando así las zonas en las que se ubican los observatorios profesionales”, se destaca en astrogea.org.

La Unesco declaró al cielo nocturno como Patrimonio Intangible de la Humanidad y remarcó el derecho de las generaciones futuras a "observar el cielo estrellado".

Nada más y nada menos que porque todos tenemos derecho a contemplar el cielo estrellado como parte de nuestro patrimonio natural.

La luz de las ciudades impiden una observación curiosa del cielo con solo levantar la cabeza y si no se frena la contaminación lumínica no se podrá ver nada de esto a menos que nos desplacemos muchos kilómetros. Esto es debido a las luminarias que lanzan luz hacia arriba (sobre todo las farolas "tipo globo"), en lugar de iluminar hacia abajo donde se necesita.

En consonancia con el trabajo de la UNESCO, la IDA ( Asociación Internacional de Cielo Oscuro ) es una entidad que clasifica lugares de nuestro planeta cuyo cielo no está visualmente obstaculizado por la contaminación lumínica, y realiza campañas en numerosos lugares de España y Europa para encontrarlos.

Por ejemplo, la IDA declaró una isla entera como lugar apto para poder ver las estrellas: Sark, la más pequeña de las cuatro islas principales del canal de La Mancha, que no tiene alumbrado público, no tiene carreteras asfaltadas ni automóviles. Allí el cielo es muy oscuro y la Vía Láctea y las estrellas son el espectáculo nocturno cotidiano.

Los lugares seleccionados por IDA son todavía escasos. Solo hay dos ciudades (en Estados Unidos), varios parques naturales y una reserva, la de Mont Megantic en Quebec (Canadá).

¿Se derrocha energía para iluminar? Y las luces LED, ¿se emplean correctamente?

Como lo afirma concienciaeco.com, “si utilizamos la mayor parte de la luz en iluminar lo necesario y no fuera de los límites que queremos iluminar, necesitamos menos energía eléctrica para tener una iluminación adecuada”. Según se explica, si se realizan los alumbrados con los niveles de iluminación necesarios (sin excederse) también reducimos el consumo eléctrico. Lo mismo ocurre si se adoptan medidas de reducción de flujo luminoso a partir de ciertas horas de la noche cuando los niveles de iluminación requeridos sean inferiores a los de las primeras horas de la noche, o incluso el apagado de la misma (alumbrados ornamentales, anuncios luminosos, etc.).

Además, realizar un alumbrado con una excesiva iluminación supone que las instalaciones vecinas busquen igualarlo, produciéndose un efecto multiplicativo en el consumo de energía innecesaria.

Por otra parte, un estudio publicado en Science Advances y liderado por Christopher Kyba, del Centro de Estudios Geológicos (GFZ) de Potsdam, alerta de las consecuencias de no planificar bien el uso de la Tecnología LED. En el estudio también colaboró Alejandro Sánchez de Miguel, del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA).

El trabajo, basado en los datos tomados por el satélite VIIRS (Radiómetro de Imágenes por Infrarrojos Visibles), analiza cómo ha evolucionado la contaminación lumínica entre 2012 y 2016 y advierte que mayor eficiencia energética no equivale a menor consumo. Según el estudio, la contaminación lumínica crece un 2,2 por ciento anual, y cada año que pasa el planeta es más brillante en extensión e intensidad. 

Se recuerda que desde hace unos años, la tecnología LED está sustituyendo a las tradicionales bombillas de sodio en prácticamente todos los lugares (municipios, empresas, hogares...) 

Según el análisis de estos profesionales, las LED son más eficientes que las bombillas de bajo consumo que se usan en las casas pero no más que las lámparas de sodio que se usan para iluminar carreteras y calles. Sin embargo, la mayor parte de los países está cambiando las bombillas convencionales por sistemas LED, y "se están sustituyendo unas por otras sin estudiar previamente cuál es la iluminación correcta para cada sitio", denuncia Sánchez de Miguel. Y señala que se cambia una bombilla de sodio por tres o cuatro leds, por lo que finalmente el gasto y la contaminación terminan siendo mayores.

Entre 2012 y 2016, la luz nocturna ha crecido mucho más rápidamente en los países en desarrollo de América del Sur, África y Asia. 

En ese período, el brillo nocturno solo descendió en unos pocos países del mundo,  y se mantuvo estable en Italia, Holanda, España y Estados Unidos, que ya se encontraban entre los más iluminados del planeta. 

Mapa de Google de iluminación

El mismo astrofísico e investigador Alejandro Sánchez de Miguel recientemente tuvo la idea de hacer el "Google Maps nocturno" como parte del proyecto  Cities at Night . Su iniciativa surgió mientras estaba haciendo su tesis sobre contaminación lumínica y buscaba datos que le dijeran cuánta luz generamos los humanos por la noche.

¿Hay algún modo de frenar el avance de esta contaminación?

Según los científicos de Science Advances, para combatir la contaminación lumínica y poner fin al derroche y a los efectos nocivos que tiene sobre la salud humana y la biodiversidad, habría que "llevar un control de las emisiones de luz como se hace con las de CO2". También desarrollar políticas de alumbrado que tengan en cuenta cómo utilizar las LED de manera eficiente porque "bien usados, los LED ámbar podrían ser la solución".

Para los estudiosos del tema, debe buscarse un planteamiento urbanístico pensado para que la iluminación se dirija solo donde es necesaria, usando farolas apantalladas con un haz luminoso solamente hacia abajo, y colocando lámparas de gran eficiencia energética,espectro poco contaminante y con la potencia adecuada a su uso.


FUENTES:

www.enbuenasmanos.com;losandes.com.ar;www.ecologiaverde.com;

www.anywhere.com;www.tiposdecontaminacion.com;astrogea.org;

www.concienciaeco.com;www.eltiempo.com;lacienciainsolita.blogspot.com;

hipertextual.com

NoeliaGieser
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