Medio ambiente

CORRIENTES EN LLAMAS: “HAY QUE CAMBIAR EL RUMBO”

21 de Febrero del 2022 | 2 min lectura| Roberto Andres
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Desde comienzos de enero la provincia del litoral argentino vive una verdadera tragedia: ya se quemó un 9 % de su superficie, incluidos sus esteros, bañados y pastizales. La lluvia del domingo y una ola de solidaridad llevaron algo de alivio a la población. Mientras el Ministerio de Ambiente recurre a la Justicia para denunciar las quemas, según los especialistas estos incendios no son naturales y podrían haberse evitado.

30 MIL HECTÁREAS POR DÍA

De acuerdo a datos del Grupo de Recursos Naturales del INTA, al 16 de febrero 785 238 hectáreas fueron afectadas por el fuego, pero la cifra asciende a razón de treinta mil hectáreas por día. Miles de bomberos, brigadistas y voluntarios trabajan arduamente para socorrer a miles de familias de zonas rurales y animales silvestres que ya estaban en peligro, como el aguará guazú, el venado de las pampas y el yetapá de collar.

Los especialistas del INTA destacan que las áreas de cobertura vegetal más afectadas por las quemas fueron las de humedales, con más de 460 000 hectáreas acumuladas hasta el 16 de febrero. Además, hay serias amenazas a la fertilidad del suelo.

El Instituto de Clima y Agua del INTA Castelar indicó que la cantidad de focos de calor en la primera quincena de febrero fue superior a todos los focos de calor detectados en enero. La magnitud y la intensidad de los incendios se explican por la agudización de condiciones climáticas como las altas temperaturas y una sequía que lleva ya dos años.


La catástrofe puso en evidencia mezquindades políticas y la precariedad del Sistema Nacional de Manejo del Fuego que depende del Ministerio de Ambiente de la Nación. Aunque destacan que sumaron $ 4000 millones extra de presupuesto para este año, en los hechos Corrientes recibe ayuda de decenas de provincias, el Gobierno de Brasil y múltiples colectas solidarias difundidas en redes sociales.

En 2021 la cartera ambiental subejecutó presupuesto. “Por más que tenga más dinero, no se transforma en acciones si no hay una actitud política”, dice en diálogo con Sustentartv Emilio Spataro, licenciado en Gestión Ambiental y miembro de la Red Nacional de Humedales (Renahu).

A cincuenta días de los primeros focos, el Estado nacional giró $ 200 millones para la emergencia agropecuaria y $ 100 millones para los incendios, además de brigadistas, autónomas y medios aéreos. El Gobierno del radical Gustavo Valdés consideró que los recursos llegaron tarde, mientras el ministro Cabandié acusó a la gestión correntina de demorar dos semanas en recibir la ayuda. 

Lejos de la “grieta”, la emergencia también expuso lo mejor de Argentina: la solidaridad entre vecinos para sofocar incendios, rescatar animales y proteger viviendas.

SE PODÍA EVITAR

Emilio Spataro vive en Corrientes. Considera que lo sucedido es una catástrofe anunciada: además de la experiencia con la seguidilla de incendios forestales en el delta del Paraná, Córdoba y la Patagonia, los Gobiernos nacional y provincial tuvieron la información científica a disposición, pero no aprovecharon el tiempo para “crear comités de crisis departamentales, equipar a los bomberos voluntarios y preparar más, utilizar la pauta publicitaria para difundir el riesgo, crear cortafuegos y exigir a los propietarios privados que adaptaran sus manejos [de fuego]”.

Tanto el Gobierno nacional como el provincial hablaron de quemas intencionales, y la cartera de Ambiente se presentó en la Justicia para establecer responsabilidades.

Por fuera de las áreas protegidas, el territorio correntino está a merced de arroceros, forestales y ganaderos, los mismos sectores que hicieron lobby para impedir que el proyecto de ley de humedales sea tratado en el Congreso. El Gobierno provincial fue uno de los detractores de la iniciativa, mientras que el de Alberto Fernández no impulsó seriamente la ley, que según Spataro daría herramientas para la participación popular, impulsaría el ordenamiento territorial y daría prioridad a la restauración.

SI HUBIÉSEMOS TENIDO LEY DE HUMEDALES

Spataro lamenta la “transformación radical del paisaje, dado que, por ejemplo, hay humedales cuya vegetación ya se encontraba bajo estrés hídrico y ahora con el fuego directamente ha desaparecido toda la vegetación.

“Si hubiésemos tenido ley de humedales, se hubiese comenzado con la discusiones del ordenamiento territorial, se hubiese puesto de manifiesto que hay forestaciones que fueron realizadas sobre el borde de una cañada, avanzando hasta que no quedaron humedales ni presencia de agua superficial, que hubiese aportado humedad y cortafuegos ante estos incendios”, explica el referente ambiental.

Para el especialista, que la tragedia correntina no se repita depende de un cambio de paradigma que rompa con “la desidia estatal, la entrega del territorio a las corporaciones y una visión binaria de extractivismo-conservación estricta”. Se trata de “apagar el fuego y cambiar de rumbo”.

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