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ECONOMÍA CIRCULAR, UNA ESTRATEGIA VITAL PARA SUPERAR DESAFÍOS AMBIENTALES Y ECONÓMICOS

27 de Octubre del 2020 | 2 min lectura| escritores
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Remanufactura y reutilización podrían reducir los desechos industriales entre un 80 % y un 99 % en piezas de automóviles, maquinaria de descarga pesada y equipos de impresión industrial.

Por Roberto Andrés para Sustentartv

Según el informe de ONU Medio Ambiente y su Panel Internacional de Recursos Re-defining Value - The_Manfacturing_Revolution, las nuevas prácticas de retención del valor (VRP) como la remanufactura, la restauración, la reparación y la reutilización podrían reducir los desechos industriales entre un 80 % y un 99 %. A su vez, las emisiones de gases de efecto invernadero podrían caer entre un 79 % y un 99 %. Las ramas examinadas son las de autopartes, maquinaria de descarga pesada y equipos de impresión industrial.

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A menudo existe la percepción de que la búsqueda de la sostenibilidad debe tener un costo económico. Sin embargo, esta evaluación revela que la economía circular “puede ofrecer una oportunidad para lograr una retención de valor significativa y una reducción del impacto ambiental, al mismo tiempo que crea oportunidades económicas para la reducción de costos y oportunidades de empleo”.

Según el equipo de investigación, a cargo del ingeniero industrial Nabil Nasr, “uno de los objetivos de una economía circular es la adopción de prácticas que busquen desvincular la tasa de crecimiento económico de la tasa de crecimiento del impacto ambiental”. Los procesos incluyen organizar la reutilización directa, reparación, renovación o renovación integral y remanufactura. 

Para Erik Solheim, director ejecutivo de ONU Medio Ambiente, “el modelo de fabricación tradicional, en el que fabricamos, usamos y luego desechamos un producto, es un desperdicio y contamina. Si repensamos esto y nos movemos hacia un modelo más circular, donde un producto se usa y luego se reutiliza, retendremos el valor de los materiales y recursos utilizados para hacer ese producto”.

Hoy, dos tercios de la humanidad vive en ciudades y toma de la naturaleza los materiales que necesita para construir hogares, escuelas, hospitales, carreteras, sistemas de transporte y fábricas. La urbanización, junto con una clase media en crecimiento, ha aumentado la demanda de bienes de consumo.

En el siglo XX, excavamos, cortamos, perforamos o cosechamos 34 veces más materiales de construcción, 27 veces más minerales, 12 veces más combustibles fósiles y 3,6 veces más biomasa que en los años anteriores. Repensar cómo fabricamos los productos industriales y cómo lidiamos con ellos al final de su vida útil podría proporcionar importantes beneficios ambientales, sociales y económicos. 

14 recomendaciones sobre qué políticas adoptar hacia una economía circular según el Panel Internacional de Recursos

1. Eliminar los obstáculos reglamentarios que impidan y/o prohíban la circulación de productos acabados VRP dentro de los países y entre estos.

2. Eliminar los obstáculos reglamentarios que interfieran con la circulación de núcleos dentro de los países y entre estos y garantizar que tales núcleos se consideren, en la medida de lo posible, “no residuos”. Este esfuerzo debe contrarrestarse con medidas igualmente importantes para evitar el desecho de residuos (por ejemplo, de residuos electrónicos) que puedan generarse so capa de la adopción de VRP.

3. Aceptar y armonizar las definiciones de VRP en diversos países, concretamente en el contexto de políticas comerciales, acuerdos comerciales e iniciativas emprendidas por socios comerciales.

4. Adoptar las definiciones de cada categoría de VRP y garantizar la armonización de estas definiciones dentro de la jerarquía nacional de residuos conexa, la gestión de residuos y demás lenguajes asociados a las políticas de separación.

5. Ampliar las estrategias “3R” vigentes al objeto de integrar los VRP en las políticas de reciclaje tradicionales y posicionarlos como actividades de transición para la mejora del reciclaje.

6. Contar con la participación de las partes interesadas (fabricantes, distribuidores, vendedores, clientes, encargados de la recogida, responsables políticos, dirigentes políticos, instituciones de investigación y educación, etc.) para comunicar y garantizar la comprensión clara de estas definiciones de VRP y de las oportunidades ligadas de forma inherente a la adopción ampliada de los VRP.

7. Establecer normas y directrices claras para cada clase de VRP que sean aceptadas por la industria y la administración pública y que pueden utilizarse para diferenciar eficazmente los VRP y los productos VRP de las opciones fabricadas a través de procesos tradicionales.

8. Establecer mecanismos de revisión y cumplimiento de las normas definidas y las definiciones de VRP con el fin de evitar el uso indebido del etiquetado de productos VRP en el mercado.

9. Exigir el cumplimiento de las normas y directrices en materia de VRP a los fabricantes nacionales de VRP, a fin de garantizar que las prácticas en el mercado se adecuen a las definiciones y expectativas aceptadas.

10. Armonizar el tratamiento reglamentario de los productos remanufacturados homologados con el tratamiento dado a los productos nuevos fabricados por fabricantes de equipo original (OEM), tanto en las políticas internas como en las de índole comercial. Los productos remanufacturados homologados cumplen o superan las especificaciones de calidad y rendimiento de los productos nuevos de OEM y, por tanto, deben recibir el mismo tratamiento.

11. Predicar con el ejemplo a través de la adopción de prácticas y políticas de contratación pública favorables a los VRP para facilitar la sensibilización, la adopción y el estímulo de la demanda interna de productos VRP.

12. Invertir en la adopción acelerada y en el desarrollo de capacidades en materia de VRP mediante la provisión de fondos a los fabricantes de VRP para I+D, adquisiciones de capital y formación de personal.

13. Llevar a cabo campañas comerciales de educación y sensibilización orientadas a los clientes para fomentar la aceptación de los productos VRP y reforzar las condiciones económicas adecuadas para su adopción ante los fabricantes VRP.

14. Alentar la participación en la economía circular y en los VRP a través de la inversión en unos programas e infraestructuras de recogida de productos al final de su período de utilización (EOU) accesibles y eficientes y de la limitación de las opciones de vertido en el ambiente de tales productos EOU (por ejemplo, prohibiciones relativas a vertederos).

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