Tecnología sustentable

ECUADOR BUSCA RECONVERTIR LOS DESECHOS PLÁSTICOS EN COMBUSTIBLE LIMPIO

26 de Noviembre del 2021 | 2 min lectura| Roberto Andres
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Cayambe, Ecuador, será la sede de la primera planta de Sudamérica que tendrá capacidad para procesar siete toneladas diarias de plástico y producir unos 50 mil galones de gasolina limpia de 102 octanos al mes.

El proyecto piloto de esta tecnología de ingeniería inversa llamada Plastikgas tuvo su demostración el pasado 29 de octubre. Roberto Conti, presidente de la firma responsable, quiere construir una réplica de cuatro toneladas en Galápagos para convertir todo el plástico de las islas en combustible limpio.

INGENIERÍA INVERSA A BAJO COSTO PARA ELIMINAR LOS PLÁSTICOS

Edgar Padilla, inventor de la máquina, explicó que “esto es algo barato, seguro, ecológico y la calidad del combustible es muy alta”. Según este ingeniero mexicano, el costo de producción es mucho menor que el de la gasolina, sumado a la extracción de petróleo. “La gasolina regular, ultra o premium, como se le llama, todavía tiene plomos, azufres, metales pesados, y tiene 91 o 92 octanos. Esta gasolina tiene ausencia de eso, porque no viene del petróleo, sino de un refinado, que es el plástico”.  

El proyecto es impulsado por el Holding Capeipi y por Sosgia, representante en Ecuador de Plastikgas, empresa con sede en Dallas, Estados Unidos, y que ya cuenta con dos plantas en México, más operaciones en Barcelona. En el país azteca genera entre 15 mil y 7 mil galones diarios de combustible, mientras que se espera que en Dallas la capacidad alcance 130 mil.

SIN INTERVENCIÓN DE QUÍMICOS NI DISOLVENTES

Según Gonzalo Aguirre, gerente de Sosgia, esta tecnología permite que el plástico se queme en un reactor a temperaturas de 800° C sin intervención de químicos ni disolventes, luego se condensa el vapor y mediante controles de temperatura y de gases, se destila un combustible que no ensucia los inyectores ni produce gases contaminantes. Lo primero que sale es parafina, luego GLP (gas licuado de petróleo), queroseno (que se usa en la misma planta) y finalmente gasolina y diésel con 0,01 % de azufre.

Por su parte, Roberto Conti, presidente de la firma, declaró: “Elegimos a Ecuador como el centro de esta operación. Es la primera planta de este tipo en América del Sur. Las instituciones del Estado, las empresas e inversionistas pueden comprobar de primera mano cómo esta tecnología especial puede transformar los plásticos en combustibles no contaminantes, que no genera ninguna contaminación y efecto secundario a la atmósfera. Es una oportunidad muy grande para el Ecuador”.

En cuanto a la producción y el funcionamiento, Conti explicó: “Tenemos plantas de diferentes tamaños, de siete, 14, 35 y 75 toneladas de producción diaria. Su precio puede estar entre US$ 2 y 12 millones. Una básica puede convertir unas seis toneladas diarias de plástico en 6.000 litros de combustibles. En definitiva, se trata de una especie de micro refinerías, solo que, en lugar de transformar aceite, lo hacemos con el plástico”.

ECUADOR PRODUCE 30 MIL TONELEDAS DE PLÁSTICO AL MES

Se estima que en Ecuador se producen alrededor de unas 30.000 toneladas de plástico al mes, de las cuales el 5 % es reciclable, el 10 % se recicla y el resto se entierra. Por esta razón, esta tecnología podría generar un impacto positivo, según Conti. “Los sectores del banano o flores, por ejemplo, utilizan mucho plástico para cubrir las plantas de los insectos. Todo eso se desecha a la naturaleza. En lugar de ello, una empresa podría montar esta máquina y generar su propio combustible para sus operaciones. Por cada tonelada de plástico salen 1.000 litros de combustible. Y se pueden transformar no solo botellas, sino también sillas plásticas, tuberías, PVC, mascarillas, etc.”.

A su vez, Conti tiene entre ceja y ceja un proyecto relacionado. Se trata de invertir en una planta de cuatro toneladas en Galápagos, más que suficiente para convertir todo el plástico de las islas en combustible. “Me gustaría tener un socio ecuatoriano para hacer este sueño, esto colocaría a Ecuador como referente mundial del cuidado ambiental. Se requieren alrededor de US$ 2 millones, ojalá que a comienzos del 2022 sea una realidad”.

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