Ciudades sostenibles

EDIFICIOS ENFERMOS PARA LA SALUD DE LAS PERSONAS

06 de Noviembre del 2019 | 2 min lectura| alejagm
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Edificios enfermos para la salud de las personas

M. Arq. Andrés Dionisio Hernández

Diseño bioclimático, ecotecnológico y salud del hábitat.

“Por cada 100 pacientes que ingresan a un hospital,
6 salen con alguna infección que no tenían cuando entraron”

Hoy damos comienzo a una serie de intervenciones en las que hablaremos de las condiciones anti higiénicas que tienen algunos edificios y comenzaremos por hablar de los centros hospitalarios.

Esto último, no solo al auge que ha tenido el tema en redes sociales o al gran interés que ha despertado en las personas que amablemente me acompañan en las charlas a las que me han invitado para compartir acerca de este y otros más, relacionados con la salud de los espacios que habitamos y la forma de hacerlos más saludables desde la perspectiva del diseño medioambiental.

Por otro lado, porque personalmente, hace algunos meses tuve una experiencia relacionada con el cuidado de una persona muy especial para mí y lo que pude observar me dejó paralizado, al punto de considerar, con un dejo de desolación, que el sistema hospitalario (por lo menos el sistema público), en México, es un sistema diseñado para el deceso de las personas y no para su recuperación.

En esta primera parte hablaré un poco acerca de los factores de riesgo asociados al desarrollo de patologías dentro de una edificación y que influye en el bienestar y/o recuperación de este.

Factores físicos o de diseño del edificio


Ya sea que vivamos, estudiemos, trabajemos o nos desarrollemos en cualquier área de la vida, gran parte de lo que hacemos de manera cotidiana tiene relación directa con los espacios que habitamos.

En la actualidad estos espacios, producto del ingenio humano, se basan en el uso muchas veces indiscriminado de materiales y sistemas constructivos industrializados como el concreto, el acero y el vidrio, lo que ha generado que poco a poco, estos espacios vayan perdiendo su relación con la tierra y son responsables de consumir más de la mitad de la energía que se produce a nivel mundial, tan solo para su operación.

Lo anterior, apunta a una marcada tendencia a separarnos del resto de la naturaleza, lo que en el caso de las construcciones tiene diversas implicaciones negativas para los usuarios, tales como resequedad ocular, nasal e incluso serios problemas de vías respiratorias, entre otras.

Como apunta el título del presente artículo, dentro de los usos y destinos de estos edificios, existe un tipo, los hospitalarios que, por su naturaleza, resultan mucho más sensibles a padecer lo que llamamos el Síndrome del Edificio Enfermo, debido a algunos e incluso todos los siguientes factores como son (cabe señalar que por ahora y debido a la extensión del tema, solo me limitaré a mencionar someramente algunas cosas con la intención de desarrollar en otras intervenciones otros conceptos a mayor profundidad):

 La falta de integración medioambiental en el diseño arquitectónico, misma que se abordará en esta ocasión y se refiere a la conexión del edificio con su medio natural inmediato.

 Los factores biológico-infecciosos propios de la edificación relacionados con las actividades que en este se llevarán a cabo, es decir, las colonias de bacterias residentes que habitan los espacios de exploración e internamiento y que son quienes finalmente se alojan en los organismos debilitados, quedando a merced de estos.

 La capacidad de proliferación biológica que tienen los materiales utilizados en la construcción.

 Los hábitos de uso de estos espacios, así como los aspectos negativos en el mantenimiento dentro y fuera de los mismos, lo que específicamente se refiere a los hábitos tanto de limpieza tanto de los mismos internos, visitantes y personal operativo de estos centros de hospitalización.

Precariedad en el diseño arquitectónico. Lo que se traduce en la falta de integración ambiental de estos edificios en relación con los elementos del clima (temperatura, humedad, viento, luz natural, etc.), y que repercute fuertemente en su nivel de habitabilidad, o bien, la capacidad que tienen los espacios para propiciar en las personas, el desarrollo de sus capacidades físicas, mentales, intelectuales, psicológicas, emocionales e incluso espirituales.

Esto último, frente a la apremiante necesidad de acondicionar mecánicamente el aire de los interiores para su “óptimo funcionamiento”, es una de las principales razones por las cuales estos edificios resultan más tóxicos que benéficos para los fines que pretenden.


Algunos especialistas señalan que es más fácil contraer alguna enfermedad estando dentro que fuera de un hospital, por lo que salvo que tengamos alguna experiencia relacionada con la cotidianidad dentro de una institución hospitalaria, ya sea como pacientes, cuidadores o acompañantes recurrentes, y seamos lo suficientemente observadores, es casi imposible notar, debido en ocasiones al nivel de estrés tan alto que se vive constantemente, el conjunto de factores ambientales que favorecen las infecciones y contagios dentro de estos espacios. En este sentido, de acuerdo con información de la ECDC en 2017 (European Centre for Disease Prevention and Control), de la Unión Europea, por cada 100 pacientes que ingresan a un hospital, 6 salen con alguna infección que no tenían cuando entraron por lo que el número de muertes, tan solo en España, relacionadas con estas infecciones suman unas 37.000, aproximadamente en este mismo año.

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