Ambiente

EL LAGO ARGENTINO QUE DICEN QUE LAS PETROLERAS CONVIRTIERON EN DESIERTO

22 de Marzo del 2021 | 3 min lectura| RobertoAndrés
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En 1986 tenía 753 km2, pero para 2016 solo 214 km2. El modelo petrolero, los canales ilegales que desvían al Senguer y el aumento de la población son algunas de las razones de su desaparición.

Por Roberto Andrés para Sustentartv

En el extremo sur de la provincia de Chubut, a poco más de 100 kilómetros de Comodoro Rivadavia, se encuentra el lago Colhué Huapí. O, mejor dicho, lo que queda de él. Según un registro satelital Landsat, en enero de 1986 el lago tenía una superficie de 753 km2, pero esta fue disminuyendo paulatinamente: en enero de 1996 se registraron 553 km2 y en enero de 2016 214 km2. Para marzo del año siguiente el lago, que llegó a ser uno de los cinco más grandes de Argentina, estaba casi completamente seco.


Debido a la exposición del fondo, el viento eleva las finas partículas de limo, arcilla y arena a una altura de hasta 500 metros, formando nubes de tierra que caen al suelo en forma de dunas, mantos y médanos de hasta 30 kilómetros de largo. En ocasiones estas nubes se convierten en verdaderas tormentas de arena, las que azotan Comodoro. La presencia fría y metálica de alguna torre de exploración petrolera, en una tierra agrietada por caminos de roca volcánica y puntiaguda, es acompañada por la silueta de casas y automóviles sumergidos en la arena.

ZONA DE DESASTRE ECOLÓGICO Y ECONÓMICO

La intensa explotación hidrocarburífera, los cientos de canales ilegales que desvían el agua del río Senguer a campos privados y la necesidad de abastecer a Comodoro Rivadavia, Rada Tilly y Caleta Olivia, cuyas poblaciones siguen en aumento, son algunas de las razones de la desaparición del Colhué Huapí, otrora hogar de la trucha colihuapense. El impacto ambiental de estas actividades llevó a que en el año 2000 el departamento de Sarmiento, en donde se ubica el lago, fuera declarado “zona de desastre ecológico y económico”.

La degradación de las zonas aledañas a Sarmiento tuvo una incidencia directa en la actividad económica de la localidad. La ganadería se vio obligada a desarrollarse en áreas de mayor humedad y pastura, migrando hacia el oeste. Mientras que el turismo y los deportes náuticos cesaron. La cuenca en la que se halla el Colhué Huapí atrajo a muchos inmigrantes a principios del siglo XX, principalmente a Boers (colonos holandeses-sudafricanos). Por entonces, el agua sobraba, pero hoy sólo llueve en invierno, y apenas 60 a 100 mm anuales.

CRISIS DEL AGUA EN EL GOLFO DE SAN JORGE

Pero el desastre no para. El actual crecimiento de la población como también el de las actividades productivas ha llevado a la realización de obras de toma de agua tanto en el lago Musters, vecino del Colhué Huapí, como en el río Senguer, que los provee y de cuyo codo se abastecen algunas compañías petroleras. Son 600 mil personas, distribuidas entre varias localidades, las que se benefician del agua del Muster a través de un acueducto.

Si bien, en Comodoro Rivadavia la crisis del agua y los cortes crónicos aparecieron casi con su misma fundación, en la medida que el acueducto fue quedando viejo se produjo una serie de combinaciones que llevaron nuevamente al colapso en el abastecimiento del agua potable para la región. Al fuerte aumento de la densidad poblacional en las cuatro urbes que abastece, se sumó el creciente incremento del agua para la explotación secundaria del sector petrolero y otras actividades industriales.

Recientemente, el presidente de YPF Pablo González anunció una serie de inversiones de hasta dos mil millones de dólares para los yacimientos que van de la cuenca neuquina a la austral. Destinarán más de 180 millones de dólares para profundizar el modelo petrolero chubutense con la reparación de 130 pozos y la perforación de otros 45, además de la puesta en actividad de dos nuevos equipos de torre. Sin embargo, nada se dice sobre la crisis hídrica de la zona.

A partir del descubrimiento del petróleo, la capital chubutense fue transformándose en el conglomerado actual. Pero no fue el petróleo el que permitió este desarrollo, sino la existencia del agua potable, vital y decisiva para aquellos primeros pobladores que veían en el lugar un futuro. Sin embargo, el lago Colhué Huapí no fue incluido en ese futuro.

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