Especies Exóticas invasoras

Según la secretaría de  Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, por medio del Sistema Nacional de Información sobre Especies Exóticas Invasoras, fueron detectadas más de 650 especies invasoras en la Argentina. Muchas de estas especies fueron introducidas por el hombre, en la intención de obtener provecho económico, "incrementar" la cota local de caza deportiva, o combatir plagas que perjudicaban la agricultura o la ganadería.

¿QUÉ SON LAS ESPECIES EXÓTICAS INVASORAS?

Las especies exóticas invasoras son plantas, animales o microorganismos que habiendo sido trasladados más allá de sus límites naturales de distribución, consiguen establecerse y avanzar de manera espontánea en los nuevos ambientes donde son introducidos causando impactos severos sobre la diversidad biológica, la cultura, la economía y la salud pública.

¿Por qué es necesario ocuparse de ellas?

Esta es la segunda causa de pérdida de biodiversidad a nivel mundial. El comercio, el transporte y el turismo aumentan el riesgo de introducir #ExóticasInvasoras. Con la Estrategia Nacional de Especies Exóticas Invasoras actuamos para proteger ecosistemas, hábitat y especies.

Es importante mencionar que no todas las especies introducidas se vuelven invasoras. Sin embargo, el impacto de las que consiguen invadir es con frecuencia muy significativo y varía en función de la especie y del hábitat. Las actuales tendencias de globalización del comercio internacional y las consecuencias del cambio climático permiten prever que el problema de las invasiones biológicas aumente en gravedad en el futuro cercano.


CARPINCHOS ¿iNVASORES?

En los últimos años se habla de una invasión  en gran parte de la provincia de Buenos Aires, sobre todo en el sur de la misma, por parte de los carpinchos. Conocidos como los roedores más grandes y a los cuales cada vez se los puede observar más seguidos en diferentes localidades de la región como Copetonas o la Comarca Serrana. Es así que últimamente también con su presencia sobre algunas rutas han provocado serios accidentes.

Cuando uno introduce una nueva especie en un ecosistema y esta se adapta bien al clima, probablemente genere grandes desequilibrios en ese ecosistema ya que no hay especies que lo depreden y consume recursos que antes consumian otras especies, por eso las poblaciones crecen rapidamente.

“El carpincho encontró, en el sudoeste bonaerense, un lugar apacible para vivir. Como especie acuática vino a ocupar un nicho que estaba vacío. Pero está claro que un roedor herbívoro no nos va a complicar la vida”.

Lo dijo Alejandro Morici, naturalista radicado en Bordenave y estudioso del tema en la zona de Sierra de la Ventana, acerca del debate instalado por la mayor aparición de carpinchos en una región, que no registra antecedentes significativos anteriores al año 2005.

Morici sostuvo que los carpinchos ya atravesaron las sierras, en la Comarca, siguieron por Coronel Suárez y llegaron a Las Encadenadas, a la altura de Guaminí.

Biodiversidad en Argentina

La República Argentina cuenta con una rica biodiversidad que se manifiesta en 18 variadas ecoregiones, incluyendo ambientes antárticos, selvas tropicales, ecosistemas áridos de estepa y de montaña, ambientes marino costeros y pastizales templados, entre otros.

La presencia de especies exóticas invasoras introducidas por la producción forestal y agropecuaria, la acuicultura, el transporte relacionado al comercio y turismo, la importación para la cría de mascotas y la importación como especies ornamentales, constituye una de las amenazas más significativas para la conservación de la diversidad, así como también para la preservación de los recursos naturales y los servicios ecosistémicos asociados.

Si bien no existe una estimación global de impacto de las EEI sobre la economía argentina, es bien sabido que muchas de ellas producen efectos significativos sobre la biodiversidad nativa y serios impactos socioeconómicos, los cuales pueden ser intensos y persistentes sobre sectores vulnerables de la sociedad. Así, muchas de las plagas y malezas que afec

tan la producción agrícola en Argentina son especies exóticas, en su mayoría introducidas de manera accidental. Lo mismo sucede con plantas invasoras que reducen el valor forrajero de las pasturas naturales y con las especies de fauna que consumen los depósitos de cereales y otros productos alimenticios.

Ejemplo de daño producido por castores en Tierra del Fuego. Foto cortesía Carla Novak 

Proyecto

Entre los años 2015 y 2016 se realizaron mejoras significativas dentro del proyecto Fortalecimiento de la Gobernanza para la protección de la Biodiversidad mediante la formulación e implementación de la Estrategia Nacional sobre Especies Exóticas Invasoras (ENEEI) (GCP/ARG/023/GFF) es coordinado a nivel nacional por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación (MAYDS), cuenta con financiamiento parcial del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF) y se encuentra bajo la asistencia de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) como agencia de implementación.

Especies declaradas invasoras en el país

Estornino pinto (Sturnus vulgaris)

La introducción de estas aves es muy reciente en Argentina, pero ya genera unagran preocupación por su impacto en la fauna y la flora. Originario de Europa y Asia, el estornino pinto fue llevado a la Argentina en los últimos años de la década de los 80. Desde su llegada al país, se expandió intensamente por los campos y también se ha adaptado fácilmente a las grandes ciudades.

El primer problema es que generan pérdidas considerables en la producción agrícola de pequeños y medios productores rurales, ya que se alimenta de frutas y semillas. Además, compiten por alimentos y desplazan de su territorio a los horneros, que son el ave nacional de la Argentina. Por ello, su consecuencia va más allá del medio ambiente, amenazando también un símbolo de la historia nacional.

El castor canadiense (Castor canadensis)

A pesar de su notable belleza y aspecto simpático, el castor es una de las mayores amenazas para el ecosistema de la región más austral de la Argentina. Los castores fueron introducidos en la provincia de Tierra del Fuego, en el extremo Sur de la Patagonia Argentina, durante la década de 40. La intención era promover el desarrollo de la provincia por medio de la producción de cuero y pieles.

Los castores construyen pequeños diques con los troncos de los arboles en los cursos de agua dulce, donde habitan y se protegen. Este hábito natural no solo provoca una intensa disminución de los bosques nativos de la provincia de Tierra del Fuego, como también interfiere en sus cursos fluviales. Además, estos mamíferos son depredadores y se alimentan de la fauna autóctona de las aguas fueguinas, provocando un enorme desequilibrio en su ecosistema. Afortunadamente, esta especie no experimentó una migración para otras provincias.

Jabalí (Sus scrofa)

Los jabalíes son autóctonos de Eurasia y del Norte de Africa. En 1905, Pedro Luro introdujo estos animales en lapampa argentina, con el objetivo de incrementar su cota de caza. Desafortunadamente, la caza deportiva fue muy popular en Argentina, y en los días de hoy, el jabalí sigue siendo criado como coto de caza en la pampa argentina y parte de la región patagónica.

La población de jabalíes se ha concentrado principalmente en el centro del país, donde ocasionó un enorme daño al suelo. Para alimentarse, los jabalíes remueven las tierras superficiales con sus grandes y potentes colmillos, para "levantar" posibles presas subterráneas. Además, compiten por territorio y alimento con el ganado y muchos otros animales autóctonos de la pampa argentina, como el puma.

Ardilla de vientre rojo (Callosciurus erythraeus)

Esta especie de ardilla originaria de Asia fue introducida en la Argentina en los años 70. No se sabe quien trajo los primeros ejemplares al continente americano, pero su introducción en tierras rioplatenses ha sido bastante insólita. A alguien se le ocurrió que introducir algunas ardillas en Buenos Aires podría ofrecer un toque más "pintoresco" a la provincia. Fue así como varias parejas de ardillas de vientre rojo fueron liberadas en la localidad de Luján, en el Norte de la provincia bonaerense.

Estas ardillas se multiplicaron rápidamente por todo el territorio argentino, adaptándose a sus diversos microclimas. Entonces, no solo compitieron por territorio y comida con aves autóctonas, como también invadieron numerosas construcciones para alojar sus nidos en ambientes seguros.

Liebre europea (Lepus europaeus)

Como su nombre indica, la liebre europea es un mamífero típico de Europa. Ha sido introducida en Argentina y en Chile durante los primeros años del siglo XX. Es una especie de rápida reproducción, lo que favoreció su expansión por todo el continente sudamericano. El aumento descontrolado de su población impacta negativamente en las plantaciones agrícolas y también reduce la disponibilidad de alimentos para otras especies autóctonas.

Tamarisco (Tamarix)

Aunque no se trata de un animal, el tamarisco es un pequeño árbol originario de la cuenca occidental del Mar Mediterráneo. Se reproducen rápidamente en suelos bien drenados y bajo intensos rayos solares. Por ello, su población se multiplicó intensamente en la provincia de Mendoza, en la región cuyana de la Argentina.

Se alojan a las orillas de embalses y ríos y consumen un enorme volumen de agua para crecer. Ello genera un impacto muy negativo para el ecosistema de la provincia, pues saliniza las capas superficiales del suelo. Además, perjudica la economía local, pues desvía los riegos de las plantaciones.

Rana toro (Lithobates catesbeianus)

La rana toro, originaria de Norteamérica, fue introducida en la Argentina durante los años 80. En principio, el objetivo era explorar su carne como una nueva posibilidad de desarrollo económico. No obstante, la actividad no ha resultado muy rentable y las ranas toros fueron liberadas. Se expandieron rápidamente y, actualmente, pueden ser encontradas de Norte a Sur del país.

Esta especie es un depredador voraz, alimentándose de anfibios, insectos, reptiles, aves y pequeños mamíferos. Por ello, ha generado un impacto devastador en la fauna y flora autóctonas de casi todas las provincias argentinas.

Además, su consumo no está recomendado por el Ministerio de la Salud, ya que se ha descubierto que muchos ejemplares portan un virus que provoca hemorragia intestinal, siendo altamente peligroso para la salud humana.

Trucha arco íris (Oncorhynchus mykiss)

La variedad de trucha conocido popularmente como "arco íris" fue introducida en la Argentina durante la década de los años 40, como un intento de promover la pesca deportiva de esta especie como un atractivo turístico y una posibilidad de desarrollo económico en diferentes regiones del interior.

Este objetivo se llevó a cabo y hoy Argentina es una referencia mundial en la pesca deportiva de truchas. Sin embargo, la pesca fue tan intensa en sus principios que, hoy, existen numerosos proyectos para recuperar la población de estos peces en los lagos, ríos y lagunas de la Patagonia Argentina. ¿Por qué recuperar una especie invasora? Porque la actividad pesquera genera beneficios económicos para diversas ciudades, ya que incrementa el turismo nacional e internacional. Vale destacar que, en la actualidad, solo está permitida la pesca con devolución de todas las especies de truchas patagónicas.

Como cualquier especie invasora, las truchas arcoíris compiten por alimentos y por territorio con los ejemplares autóctonos de las regiones donde se instalan. Aunque su impacto ambiental ha sido, en parte, controlado por la propia actividad pesquera, la introducción de las truchas arcoíris llevó a la desaparición de especies ictícolas nativas de Argentina, como la mojarra desnuda.

Fuente: https://www.argentina.gob.ar/ambiente/biodiversidad/exoticasinvasoras

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