Ambiente

ÉTICA DE LOS VULNERABLES

01 de Julio del 2016 | 2 min lectura| SabrinaPin
Compartir

Ética de los vulnerables

Claudia Moray explica como la Encíclica pone sobre nuestros hombros (y conciencias) las raíces del deterioro ambiental que vivimos. Estamos ante un cambio climático sin precedentes. Si bien alguna corriente lo atribuye a un proceso natural y geológico (no deja de albergar cierta veracidad), a partir de la Revolución Industrial, está directamente relacionada con la influencia humana. Por lo cual la Encíclica está destinada a todos, no sólo a los creyentes, porque es nuestra “casa común”. No somos dueños sino parte activa, tenemos responsabilidades en el presente y hacia la posteridad, trasciende el tiempo y las fronteras.

La realidad nos pone frente a una crisis ecológica que hace que la propia naturaleza sea otro sujeto débil, pero que es colectivo, que se suma a los excluidos.

Pueblos originarios, los más afectados

Entre las personas que están marginadas en los planos social, económico, cultural, político e institucional y que son especialmente vulnerables al cambio climático se encuentran nuestros pueblos originarios, con resultados negativos para sus medios de subsistencia. Siendo afectados tanto en forma directa por su entorno (no cuentan con recursos y tienen escaso nivel de presión y organización política). Así como en forma indirecta cuando la sociedad toda deja de perseguir el desarrollo humano sustentable como una meta. La Encíclica señala que estos temas no están en la agenda internacional con el real propósito de solucionarlos, sino que son simples proposiciones declarativas. Si realmente se decide solucionarlo se requiere un cambio en la gobernabilidad global, que es lo que desde hace tiempo viene proponiendo el ambientalismo.

Conexión con todo el territorio

El desarrollo sustentable no se justifica si se descuida la dimensión humana concreta. Debemos escuchar el clamor de nuestros pueblos originarios hoy, porque la ausencia de voz y de autonomía vulnera y humilla. Se debe garantizar que puedan participar a través de sus propios representantes, respetando su cultura, en la toma de decisiones sobre asuntos y políticas que inciden en los recursos naturales que se encuentran en sus territorios. Esta conexión territorio – recursos naturales son necesarios para su supervivencia física y cultural, así como el desarrollo y continuidad de su cosmovisión.

Multiplicadores de estrés: clima y factores sociales

El cambio climático actúa como un multiplicador de estrés, porque interactúa con otros factores de estrés biofísico (pérdida de la biodiversidad, contaminación de las aguas, entre otros). Y con factores de estrés social (desigualdad, discriminación, pobreza, entre otros). Actúa de modo que los problemas existentes sean peores. Esto aumenta muchas cuestiones éticas de cómo responder ante el cambio climático.

Como lo expresó el Dr. Lorenzetti en la conferencia en “La Feria del Libro 2015”, se debe construir una ética de los vulnerables. La base de todo este movimiento es la transformación social para lograr una mejor distribución de la riqueza y la tutela de los vulnerables. La defensa de la naturaleza es inseparable de la igualdad (Leonardo Boff, inspirador de la Teología de la Liberación en Brasil).

Prevención y protección

Ese cambio exige un nuevo ciclo basado en prevenir, antes que reaccionar, y en un pensamiento sistémico, una visión más integrada en la naturaleza. Como lo han hecho los pueblos originarios, que viven con una visión mucho menos antropocéntrica y mucho más integrada con la comunidad y con la naturaleza.

El art. 41 dispone que la biodiversidad debe ser protegida. El respeto por ella traspasa las implicancias físicas, biológicas o materiales e impone su proyección a las relaciones humanas. Así como este artículo recepta la concepción amplia de ambiente, recepto la biodiversidad en sentido amplio también, que debe entenderse como diversidad de formas de vida aplicada a los seres humanos. Pues si bien los humanos pertenecemos a la misma especie dentro del reino animal, tenemos gustos, opiniones y actitudes diferentes. Desde esta perspectiva se puede condenar a la intolerancia hacia lo distinto, y su expresión más evidente, la discriminación. La Encíclica sostiene que “homogeneizar las culturas debilita la inmensa variedad cultural, que es un tesoro de la humanidad”.

Obligación de recomponer

El daño ambiental genera, conforme al art. 41 CN la obligación prioritaria de recomponer y secundaria de indemnizar por los costos de la recomposición realizada. En la misma línea la Ley Gral. del Ambiente 25675 también lo dispone en el art. 28.

Recomponer significa componer nuevamente, volver las cosa a su estado anterior. El fundamento de la recomposición ambiental no es sólo económico, sino también moral. Es el deseo de preservar un acervo no sólo natural sino también espiritual, histórico y cultural que contribuye a definir una identidad.

La recomposición ambiental es un deber y no una opción, pues lo que está en juego no es un interés particular sino el interés general. Pero la recomposición no siempre es posible desde el punto de vista fáctico. Si se continúa agrediendo a nuestros pueblos originarios llegará un momento en que ya no podremos recomponer. Así lo manifiesta la Encíclica cuando sostiene que “…La desaparición de una cultura puede ser tanto o más grave que la desaparición de una especie animal o vegetal. La imposición de un estilo hegemónico de vida ligado a un modo de producción puede ser tan dañina como la alteración de los ecosistemas”.(Lautado Si -145 – pág. 113)

Guardianes naturales, las culturas originarias

En la actualidad están siendo desterrados por causas tanto visibles (deforestación y el avance de la frontera agropecuaria, entre otros). Pero fundamentalmente por causas invisibles como la discriminación y exclusión de nuestras culturas originarias, que dio origen a un proceso de invisibilización que llega hasta nuestros días. Pese a ello, persisten muchas de sus costumbres y valores.

Sin embargo son los guardianes naturales por excelencia de los bosques nativos, los cuales son claves para mitigar el cambio climático. Porque mientras que los árboles estén de pié brindan un beneficio a toda la sociedad, no sólo a los pueblos originarios. Puesto que absorben dióxido de carbono, uno de los principales gases que producen el calentamiento de la atmósfera. Cuando se los derriba, todas esas emisiones vuelven al ambiente. El último informe del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC), señaló que el “4,3 % de la deforestación global ocurre en la Argentina”.

Expulsar a los pueblos indígenas de sus tierras afecta la conservación de la naturaleza. Los incendios forestales, la caza furtiva y las especies invasoras a menudo aumentan tras las expulsiones.

Protegerlos a ellos es proteger la naturaleza

El reconocimiento de los derechos territoriales indígenas es la mejor forma de proteger la naturaleza de las amenazas que podrían a destruirla. Estos territorios son una barrera vital frente a la pérdida de hábitats y cumplen una función socioambiental que beneficia a toda la comunidad.

Compartir en redes sociales