Gestión ambiental urbana: hacia la innovación y la eficiencia

Gestión ambiental urbana: hacia la innovación y la eficiencia

Artículo escrito por Guillermo Hernán Ma

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Recientes informes publicados por el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas mencionan que el 54 por ciento de la población mundial actual reside en áreas urbanas y se prevé que para 2050 llegará al 66 por ciento. Gestión ambiental urbana: hacia la innovación y la eficiencia

John Wilmoth, director de la División de Población del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de la ONU (DESA), aludió en rueda de prensa a las razones del aumento de población urbana que se prevé.

“El crecimiento de la población urbana seguirá alentado por dos factores:

- la persistente preferencia de la gente de mudarse de áreas rurales a otras urbanas

- el crecimiento de la población durante los próximos 35 años.

Estos dos factores combinados añadirán 2.500 millones de personas a la población urbana para 2050.”

Este escenario necesariamente debe hacernos reflexionar en la calidad de vida que pretendemos tener aquellos que vivimos en las grandes urbes, pero además cómo administraremos los recursos, y qué gestión ambiental haremos de los mismos.

Si pensamos en que, por ejemplo, en la Ciudad de Buenos Aires se encuentran casi la totalidad de las reparticiones y oficinas Gubernamentales Nacionales y además la totalidad de las oficinas del Gobierno de la Ciudad Autónoma, y si a eso le sumamos la multiplicidad de empresas que poseen sus sedes y casas centrales en la Ciudad, entenderemos que el segmento relacionado con la administración y la función pública y privada junto con sus oficinas representan un número apreciable de actividades que terminan favoreciendo aún más el éxodo hacia las ciudades debido a las relaciones laborales.

Menciona Luis Castiella que la vida en las ciudades es más eficiente en algunos aspectos, que terminan repercutiendo en una mayor productividad. Hay mayor oferta laboral, el ingreso medio de la gente es mejor, hay más oferta de servicios como educación, salud, culturales y financieros, y transporte público, lo que reporta mejoras en la calidad de vida en las ciudades en una serie de ejes respecto a las áreas no urbanas.

Como contracara, se observan en las ciudades otros problemas: inseguridad, accidentes en la vía pública, hechos meteorológicos y epidemias. Los problemas ambientales se potencian en las grandes urbes por la concentración de industrias y una gestión irracional de los recursos. Las áreas urbanas pueden también potenciar las desigualdades y la exclusión social.

Es por todo esto que en los últimos años se ha comenzado a hablar fuertemente de las denominadas Ciudades Inteligentes o Smart Cities.

Las Smart Cities son ciudades que, por medio de las aplicaciones de la tecnología en sus diferentes ámbitos, se transforman en localidades más eficientes en el uso de sus recursos, ahorrando energía, mejorando los servicios entregados y promoviendo un desarrollo sustentable.

Lógicamente no se podrá llegar a desarrollar este tipo de ciudades, si no se apoyan las gestiones tendientes a su concepción, con normas que empujen hacia ese modelo.

En tal sentido la Ciudad Autónoma de Buenos Aires ha dictado en poco menos de tres meses dos Resoluciones que crean programas tendientes a la gestión más eficiente de las oficinas tanto públicas como privadas, tendiendo de una manera directa a la más eficiente gestión de los recursos en esos ámbitos de trabajo.

La primera de las Resoluciones aparecida en el mes de enero de 2017, es la Resolución Nº 63/MAYEPGC/17.

Mediante esta Resolución se crea el “Programa Sello de Gestión Integral de Residuos de Oficina (GIRO)”. El programa está destinado a todas las oficinas públicas, y a las oficinas de carácter privado que desarrollan sus actividades dentro de los límites geográficos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, con la finalidad de promover en dichos ámbitos la reducción, reutilización y reciclaje de residuos.

Algunos de los objetivos buscados mediante el mencionado Programa son incentivar la separación en origen y la correcta clasificación de residuos; promover la reducción, reutilización y reciclaje de residuos; conformar una red de oficinas que compartan buenas prácticas de gestión de recursos y reducir emisiones de carbono asociadas a la generación, transporte y disposición de residuos entre varios otros.

Casi dos meses después, en el mes de marzo de 2017 se dictó la Resolución Nº 69/APRA/17, mediante la cual se crea el Programa “Certificación de Sustentabilidad CREAS para Oficinas”. El programa esta destinado a todas las oficinas públicas y a las oficinas de carácter privado que desarrollan sus actividades dentro de los límites geográficos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y tiene por finalidad promover la gestio?n ambiental sustentable en los a?mbitos de las oficinas para transformarlos en un espacio ma?s eficiente, con el menor impacto negativo posible sobre el ambiente.

El nombre del Programa está dado por las siglas que determinan los Objetivos del mismo:

(C): Consumo responsable y Compras públicas sustentables;

(R): Gestión integral de Residuos sujetos a manejo especial, peligrosos, patogénicos;

(E): Energía y construcción sustentable: Gestión eficiente de la energía, diseño pasivo;

(A): Agua: Gestión del agua, uso racional;

(S): Seguridad: ambiente laboral, ergonomía, movilidad saludable y seguridad vial, planes de contingencia, prevención de incidentes, orden y limpieza.

Varios son los objetivos del programa que se pueden resumir en intentar posicionar a las oficinas de las reparticiones y edificios públicos ubicados en la Ciudad de Buenos Aires como modelos de sustentabilidad.

Se puede observar claramente en las Resoluciones mencionadas un camino hacia la búsqueda de la eficiencia y la sustentabilidad en un ámbito complejo y de gran demanda como son las ciudades y sus ámbitos de trabajo, que, atento al volumen existente en la Ciudad de Buenos Aires, ejercen una innegable presión sobre el medio y sus recursos.

Quizás identifico alguna debilidad en las mencionadas normas, que puedan tener que ver con la intención de darle gradualidad a la implementación de las mismas: la adhesión a los programas es voluntaria.
SabrinaPin
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