Medio ambiente

INFORME IPCC: ESTÁ EN JUEGO LA HABITABILIDAD DE NUESTRO PLANETA

03 de Marzo del 2022 | 2 min lectura| Roberto Andres
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Está en juego la habitabilidad en nuestro planeta, especialmente para más de la mitad de la población mundial, que vive en ciudades. Lo advirtió el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC)  en su más reciente informe, donde detallan que en las próximas dos décadas un calentamiento global superior a 1,5 ºC expone a ecosistemas, biodiversidad y sociedades humanas a múltiples e inevitables riesgos climáticos.

El alcance y la magnitud de los impactos son mayores a los estimados antes: aun si se supera temporalmente el 1,5 ºC, se producirán graves impactos adicionales, algunos irreversibles. La vulnerabilidad se potencia por la inequidad y la marginación vinculadas al género, la etnia, los bajos ingresos o una combinación de estos.

Cambio climático 2022: impactos, adaptación y vulnerabilidad, título del aporte del Grupo de Trabajo II (WGII en inglés) al Sexto Informe de Evaluación del IPCC, se presentó a la prensa en Berlín el 28 de febrero. Doscientos setenta autores de sesenta y siete países trabajaron durante los últimos cuatro años, y para su aprobación intercambiaron durante las últimas dos semanas con representantes de 195 Gobiernos.

A diferencia de las entregas anteriores, este informe “reconoce la interdependencia del clima, la biodiversidad y las personas, e integra ciencias naturales, sociales y económicas con más fuerza que las anteriores evaluaciones del IPCC", dijo Hoesung Lee, presidente del organismo. Con la misma fuerza llaman a medidas ambiciosas y veloces no solo para adaptarse a la crisis climática, sino para reducir “profundamente” las emisiones de gases de efecto invernadero.

UN DESARROLLO RESILIENTE AL CLIMA

El espíritu del reporte se orienta a una planificación participativa, equitativa e inclusiva. Como definen los especialistas, la crisis climática es “un reto global que requiere soluciones locales”. Además de contener una abundante información regional, la copresidenta del WGII del IPCC, Debra Roberts, agrega que “al reunir conocimientos científicos y tecnológicos, así como los conocimientos indígenas y locales, las soluciones serán más eficaces”.

El IPCC apunta a la necesidad de tomar medidas para proteger biodiversidad, ecosistemas y ciudades a partir de “una financiación adecuada, la transferencia de tecnología, el compromiso político y la colaboración”.
Para Hans-Otto Pörtner, copresidente del WGII, “los ecosistemas sanos son más resilientes al cambio climático y proporcionan servicios vitales como alimentos y agua limpia”. Además, “la sociedad puede beneficiarse de la capacidad de la naturaleza para absorber y almacenar carbono, y podemos acelerar el progreso hacia el desarrollo sostenible".

Sin embargo, a nivel mundial, menos del 15 % de la tierra, el 21 % del agua dulce y el 8 % del océano son áreas protegidas, mientras que las ciudades son puntos críticos en cuanto a impactos y riesgos climáticos, en especial para la salud, la vida y los medios de subsistencia de las personas, así como los bienes y las infraestructuras clave, incluidos los sistemas de energía y transporte.

Pero las ciudades también ofrecen oportunidades para la acción climática, dice Roberts: “Edificios ecológicos, suministros de agua limpia y energía renovable, y sistemas de transporte sostenibles que conectan las zonas urbanas y rurales que pueden conducir a una sociedad más inclusiva y justa”.

UN FRENO DE EMERGENCIA

Los científicos identifican que cada vez hay más diferencias entre las medidas adoptadas y aquellas necesarias para enfrentar los riesgos. Con las políticas actuales de los Gobiernos, las emisiones forzarán un aumento de temperatura de entre 2,6 y 2,7 °C para 2100. Si aquellos las refuerzan para cumplir con sus compromisos a corto plazo, la suba sería de unos 2,3/2,4 °C.

“Nuestras acciones de hoy determinarán la forma en que las personas se adapten y la naturaleza responda a los crecientes riesgos climáticos”, expresó Lee, mientras que, en la misma sintonía, Pörtner explica que “cualquier otro retraso en la acción mundial concertada hará que se pierda una estrecha ventana de oportunidad para asegurar un futuro habitable”.

DATOS ALARMANTES

  • Se hacen más intensos fenómenos como calor extremo, lluvias torrenciales, sequías e incendios.
  • Sube el nivel del mar, se acidifican los océanos y se intensifican los ciclones tropicales.
  • Hay una muerte masiva de especies, como árboles y corales. 
  • Si la temperatura aumenta más de 1,5 °C, se perderán de forma irreversible ecosistemas enteros.
  • Algunas extinciones ya son irreversibles.
  • Ciertos impactos se acercan a puntos de no retorno, como el cambio hidrológico por el retroceso de los glaciares o los cambios en ecosistemas montañosos por derretimiento del permafrost.
  • Millones de personas padecen una grave inseguridad alimentaria, especialmente en África, Asia, América Central y del Sur, en las islas pequeñas y en el Ártico.
  • Cerca de la mitad de la población mundial padece escasez de agua.
  • Los habitantes de islas pequeñas y regiones que dependen de los glaciares y el deshielo podrían no tener suficiente agua dulce.
  • A mediano plazo, unas mil millones de personas corren riesgo de sufrir peligros climáticos específicos de las costas.
  • Si bien la productividad agrícola general aumentó, la crisis climática frenó este crecimiento en los últimos 50 años a nivel mundial.
  • Si el calentamiento alcanza 2 °C, ya no será posible cultivar productos básicos en muchas zonas, especialmente los trópicos.
  • Ya hay daños económicos en la agricultura, la pesca, la silvicultura, el turismo y la productividad laboral de los trabajadores al aire libre.
  • Entre 2010-2020, la mortalidad humana por inundaciones, sequías y tormentas fue 15 veces mayor en las regiones altamente vulnerables si se compara con otras con muy baja vulnerabilidad.

¿Y ARGENTINA?

  • Habrá escasez de agua, inundaciones y aludes en todo el país por cambios en el régimen de lluvias y derretimiento de glaciares.
  • Los ríos alimentados por glaciares andinos llevarán menos agua a medida que aquellos desaparezcan.
  • Habrá megasequías cada 20 años.
  • Grandes infraestructuras energéticas como Vaca Muerta competirán por el agua con la agricultura de regadío y otros usos industriales y domésticos.
  • La producción de arroz podría disminuir un 7 % si las emisiones siguen altas o un 3 % en un escenario de reducciones rápidas.
  • La producción de trigo podría disminuir un 9 % con emisiones elevadas o un 6 % con reducciones rápidas.
  • La producción de maíz podría bajar un 7 % con emisiones elevadas o un 3 % con reducciones rápidas.
  • El estrés térmico puede reducir el crecimiento de los animales y el rendimiento de la leche y los huevos, y aumentar la mortalidad del ganado.
  • La producción de pescado en la Argentina caerá un 76 % en 2030-2050 respecto a 2010-2030.
  • El efecto de isla de calor urbana expondrá a los habitantes de Buenos Aires a un calor peligroso.

El informe del WGII llegó tras la presentación del que dio a conocer el Grupo de Trabajo I en agosto de 2021, con la ciencia física del cambio climático. El reporte del Grupo de Trabajo III sobre mitigación completará la tarea en abril de 2022.


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