Ambiente

JUECES Y ACCIONISTAS CUESTIONAN EL MODELO FÓSIL EN CHEVRON, EXXON Y SHELL

29 de Mayo del 2021 | 2 min lectura| RobertoAndrés
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El pasado miércoles Exxon, Shell y Chevron, tres de las compañías petroleras más grandes del mundo, recibieron un verdadero ajuste de cuentas legal y comercial por parte de jueces y accionistas por su rol en la crisis climática global. Si bien no se puede esperar que la industria se reconvierta en un instante, se trata de un rechazo a la visión estrecha de la industria petrolera sobre sus emisiones, lo que exigiría modelos comerciales completamente nuevos que no dependan de la extracción de combustibles fósiles del suelo.

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Ese día un tribunal holandés le ordenó a Royal Dutch Shell que redujera sus emisiones de gases de efecto invernadero en un 45 % para 2030 en respuesta a una demanda presentada por Amigos de la Tierra y Greenpeace, entre otros. Luego, en una reunión de accionistas de Chevron, el 60 % votó a favor de una resolución que recomendaba que la empresa redujera sus emisiones en su proceso de producción y en los productos que vende. Finalmente, en la reunión anual de accionistas de ExxonMobil, una pequeña firma llamada Engine N° 1, que apuesta por “crear valor en un mundo descarbonizado”, consiguió dos asientos en la junta directiva pese de las advertencias de la dirección.

PARA LOS ACCIONISTAS EL NEGOCIO PETROLERO YA NO ES SOSTENIBLE

Cada uno de estos hechos en sí es significativo, pero juntos son una fuerte señal de que las empresas de combustibles fósiles ahora pueden ser legalmente responsables de su papel en la crisis climática y que si los ejecutivos petroleros no actúan sobre el clima corren el riesgo de perder sus puestos de trabajo.

Andrew Logan, director de petróleo y gas de Ceres, una organización enfocada en soluciones ambientales empresariales, señaló a propósito de la votación en Exxon: “Esta demostración de que los inversores están dispuestos a realizar una campaña completa para la junta, y esencialmente despedir a directores y empresas que ignoran la voluntad de los inversores, ciertamente se verá como una señal de advertencia para que las empresas no ignoren esos votos”. Sobre el caso Shell, Logan afirmó que demuestra que las empresas están comenzando a enfrentar una “idea muy tangible de riesgo legal”.

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Ben Cushing, director de campaña de Blackrock's Big Problem del Sierra Club, uno de los muchos grupos ambientalistas que desempeñaron un papel en los eventos del miércoles, dijo que ahora presionarán a las firmas de inversión como BlackRock para que se vuelvan aún más contra el liderazgo actual de Exxon. “A partir de ahora, en 2021, [la industria] no puede invertir en nuevos proyectos de combustibles fósiles”, dijo Cushing. “Para BlackRock y Vanguard y otros inversores, necesitan responsabilizar al liderazgo de esas empresas y votar en contra de su alta dirección”.

Si bien BlackRock y Vanguard apoyaron algunas de las medidas climáticas del miércoles, rechazaron otra petición de Sierra Club: intentar sacar de la junta al director ejecutivo de ExxonMobil, Darren Woods.

Andrew Behar, director ejecutivo de As You Sow y miembro de la Coalición por una Exxon Responsable (CURE), declaró ese miércoles que “los accionistas enviaron una fuerte señal a Exxon y otras grandes petroleras de que seguir como si nada no es una opción”. Para Behar, “el hecho de que al menos dos de los cuatro candidatos a la junta de Engine N° 1 fueran elegidos refleja el derecho de los accionistas a aumentar la demanda de transformación en empresas como Exxon”.

“La nueva junta debe actuar de acuerdo con este mandato de cambio y adoptar planes de transición que cumplan con los requisitos de París de inmediato y comenzar el arduo pero necesario trabajo de crear la hoja de ruta para transformar el negocio principal de la empresa”, agregó.

NUBES NEGRAS PARA LA INDUSTRIA PETROLERA

La razón por la que las empresas enfrentan cierta responsabilidad ahora, cuando muchas resoluciones y casos judiciales favorables al clima han fracasado antes, tiene que ver con el turbulento 2020. La cautela ha invadido a los inversores en un mundo en donde la propia Agencia Internacional de Energía pidió “no invertir en nuevos proyectos de suministro de combustibles fósiles” para cumplir con los compromisos del Acuerdo de París, mientras la pandemia de coronavirus ha congelado los viajes aéreos enviando los precios del petróleo a territorio negativo.

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