Ambiente

LA HUELLA DE CARBONO DE LA NAVIDAD

23 de Diciembre del 2020 | 2 min lectura| Escritores
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Según investigadores del Instituto de Medioambiente de Estocolmo, en tres días de festividades navideñas, solo en el Reino Unido se podrían producir hasta 650 kg de emisiones de CO2 por persona.

Por Roberto Andrés para Sustentartv

Casi no hay estudios que echen luz a la tarea de calcular la huella ecológica global de la Navidad a través del análisis del ciclo de vida. Lo más serio al respecto fue publicado en 2007 por investigadores del Instituto de Medioambiente de Estocolmo, con sede en la Universidad de York, quienes calcularon que los tres días de festividades navideñas en el Reino Unido podrían resultar en hasta 650 kg de emisiones de CO2 por persona.

“La época navideña viene acompañada de incrementos estacionales en nuestro nivel de consumo. Desde comer y beber hasta dar y recibir, es la época del año en la que hacemos las cosas en exceso”, señalaban en dicha ocasión Gary Haq y Elena Dawkins, de la Universidad de York, y Anne Owen y John Barrett, de la Universidad de Leeds.

“Desafortunadamente, también significa que es probable que tengamos un mayor impacto en el medioambiente. Nuestro consumo total y gasto en comida, viajes, iluminación y regalos durante tres días de festividades podría resultar en hasta 650 kg de emisiones de dióxido de carbono (CO2) por persona, ¡equivalente al peso de 1,000 pudines de Navidad! Esto es el 5,5 % de nuestra huella de carbono anual total”, agregaron.

Según el calculo del estudio, titulado The Carbon Cost of Christmas, durante la Navidad una persona promedio podría producir 26 kg de CO² de la comida navideña, 96 kg de CO² provenientes del viaje en auto navideño, 218 kg de CO² de extravagantes pantallas de iluminación y 310 kg de CO² en compras navideñas.

Los investigadores de York demostraron que podríamos reducir nuestras emisiones de carbono navideñas hasta en un 60 % a unos 250 kg³. “Con un poco de pensamiento y planificación, podemos limitar nuestro impacto y aun así tener una buena Navidad, pero una que sea tanto más amable con el planeta como con nuestro bolsillo”, señalaron.

Lamentablemente, no se han realizado estudios más recientes e integrales. Sin embargo, hay datos interesantes disponibles sobre las dimensiones ambientales más serias de la temporada festiva, que también se relacionan con el tema más amplio de la sostenibilidad de nuestros patrones actuales de producción y consumo.

Árboles de Navidad

Si bien la mayoría prefiere la estética de un árbol natural en la sala de estar, la huella de carbono de las opciones difiere significativamente. Según el informe Carbon Trust Christmas Tree Disposal Advice de 2013, un árbol de 2 metros que se tala y termina como virutas de madera o en una hoguera después de Navidad tiene una huella de carbono de 3,5 kg de CO2e. Si ese árbol se envía al vertedero, la huella aumenta a 16 kg de CO2e. Un árbol artificial del mismo tamaño tiene una huella de carbono estimada de 40 kg de CO2, por lo que debería usarse durante 12 años para que sea más verde que un árbol natural, salvo se trate de un árbol creado con material reciclado.

Papel de regalo y tarjetas navideñas

Según el estudio Christmas packaging facts: the definitive list, del GWP Group del Reino Unido, solo en este país se utilizan unas 227.000 millas (365.000 km) de papel de regalo cada Navidad, suficiente para recorrer el mundo nueve veces, y mil millones de tarjetas de Navidad, cifra equivalente a 33 millones de árboles.

Desperdicio de alimentos

Según el mismo estudio, “los residentes del Reino Unido desperdiciarán 54 millones de platos llenos de comida durante diciembre. Además de esto, siete de cada 10 personas admitirán fácilmente que compran muchos más alimentos de los que necesitan”. El informe del IPCC Climate Change and Land de 2019 estima que los alimentos desperdiciados representan hasta una décima parte de todas nuestras emisiones de gases de efecto invernadero.

Residuos de envases

El informe del GWP Group también estimó que en Navidad Reino Unido consumió 10 millones de pavos, utilizando más de 3.000 toneladas de envases, además de 125.000 toneladas de envoltorios de plástico destinados a la alimentación, 25 millones de pudines navideños (los cuales se envasaron en algún tipo de embalaje de plástico y cartón), y 175 millones de pasteles de carne picada (1 millón de cajas de pastel de carne picada equivale a 1 tonelada de material de aluminio).

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