LA NAVIDAD Y EL CONSUMO DESMEDIDO

Se acercan las fiestas, y con ellas la posibilidad de darles un sentido menos material, y más humano, enalteciendo el significado de los encuentros familiares o de amistad, aportando con pequeñas y simples acciones al cuidado de nuestro medio ambiente.

No hay dudas de que la sociedad actual invita al consumo desde todos los medios posibles. El mercado nos ofrece una gran cantidad de productos o servicios para mejorar la salud, el bienestar...Ofrece objetos con los que se asegura que la vida será más fácil; productos tentadores a pesar de que por allí no sean necesarios.

Diciembre y los días que concentran las celebraciones navideñas, hacen aumentar la cantidad de gastos y también de residuos que generamos y por ende, la desprolijidad y la suciedad en muchos lugares. 

La Navidad y el Año Nuevo dan lugar a excesos en nuestro consumo en general, por eso es válido considerar algunas cuestiones que pueden contribuir a vivir estas fechas en forma sostenible, teniendo un consumo responsable.

El consumo ético, solidario y ecológico


Consumir responsablemente implica controlar la cantidad de regalos que se compran, el dinero que se invierte y , fundamentalmente, que el gasto que se realiza contribuya a la sostenibilidad de la mano de obra y del medio ambiente.

Según un artículo publicado por crearsalud.org, el consumo responsable hace referencia a tres aspectos:

Consumo ético: intenta responder: ¿Necesitamos realmente lo que vamos a consumir o es una forma de entretenimiento? Es fundamental la información la base para practicar un consumo responsable, conocer el origen o la procedencia de los productos que se adquieren desde su fabricación hasta su comercialización.

Consumo solidario: se preocupa por las implicaciones sociales tras un servicio, producto o empresa. En muchas ocasiones se obvia que la mano de obra que utilizan las grandes empresas es más barata a costa de los derechos laborales y dignidad de los trabajadores en ciertos países. El comercio justo es una alternativa al comercio tradicional y debe concebirse como un acto de ayuda a los países desfavorecidos. El consumo de productos locales fomenta la agricultura ecológica y la economía solidaria.

Consumo ecológico: tiene en cuenta el impacto medioambiental del consumo en todas sus vertientes. Fomenta el pequeño comercio y los mercados que conforman la economía de barrios y pequeños pueblos.

La importancia del origen y la cantidad de las comidas

Sería ideal buscar la procedencia de los productos que vas a llevar a tu mesa: los alimentos de proximidad, si son de temporada, probablemente sean respetuosos con el medio ambiente y no fomentarán la sobre-explotación de los recursos naturales del planeta. Los comercios pequeños suelen tener productos exclusivos y cuidan los detalles y atienden de forma personalizada. En cambio, los grandes almacenes generan un alto nivel de competitividad con horarios, precios y variedad que en muchas ocasiones acaban por perjudicar a los comercios de barrio.

Los alimentos de fuera de temporada precisan haber sido transportados o almacenados en cámaras especiales. Esto hace que el impacto energético en todo el planeta sea muy grande, y más en Navidad, cuando el consumo de ciertos productos se intensifica de forma generalizada y desmedida.

Es mejor consumir los alimentos con un precio razonable, planificar las compras pagando un precio justo y, sobre todo, siendo responsable en el consumo.

Los regalos pueden ser sorpresas reinventadas

Objetos útiles...Regalar cosas que se necesitan realmente no solo es una opción que evita gastos superfluos, sino también demuestran cuánto nos preocupamos por el otro, pensando en sus gustos y necesidades. Ese sería un primer objetivo. Otro punto a tener en cuenta es el empaquetado.

Puede ser que quien recibe un regalo casi no repare en su presentación, pero si lo hace, no tiene por qué ser un paquete costoso, ni de papel nuevo. Los lazos de regalos, cintas y bolsas decorativas pueden tener más de un solo uso si los conservamos de otras fiestas o cumpleaños. Podemos darle personalidad y un nuevo toque especial a los presentes si usamos materiales reciclados y nos animamos a reinventar las ideas.

Coser, bordar, pintar, cocinar, tejer...elaborar regalos personales son una demostración de amor. Tal vez no tengan un valor material ni sean objetos de última moda, pero son regalos de nuestro tiempo, algo que no podemos comprar en ninguna parte, y un bien muy escaso en estos días de consumo desmedido.

Encontrá Algunas ideas para los días que se vienen:

¿Es posible una Navidad sustentable?


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NoeliaGieser
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