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LAS BALLENAS AZULES VOLVIERON A LAS GEORGIAS DEL SUR LUEGO DE 50 AÑOS

05 de Enero del 2021 | 2 min lectura| RobertoAndrés
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Entre 1904 y 1971 la caza comercial acabó con 42.698 ejemplares locales. Aunque la caza legal cesó en la década de 1960, rara vez se les volvió a ver en las islas.

Por Roberto Andrés para Sustentartv

Estudios sistemáticos entre 1998 y 2018 dieron como resultado un solo avistamiento de ballena azul en las islas Georgias del Sur. Sin embargo, desde 2018 se han incrementado tanto los avistamientos como las detecciones de sus vocalizaciones. Una encuesta realizada en 2020 dio como resultado 58 avistamientos de ballenas azules y se detectaron vocalizaciones en 31 sonoboyas desplegadas en el Océano Austral.

“En total, 41 ballenas azules fueron identificadas fotograficamente en las Georgia del Sur entre 2011 y 2020, ninguna de las cuales coincidió con las 517 ballenas del actual catálogo antártico. Estos datos recientes sugieren que las ballenas azules han comenzado a regresar a las aguas de las Georgia del Sur”, concluyen especialistas en una reciente investigación.

El estudio, titulado South Georgia blue whales five decades after the end of whaling y publicado el pasado 19 de noviembre en la revista Endangered Species Research (ESR), estuvo a cargo de las ecólogas marinas Susannah Calderan, de la Asociación Escocesa de Ciencias Marinas (SAMS), y Jennifer Jackson, de la British Antarctic Survey, quienes contaron con la colaboración de científicos australianos, británicos y estadounidenses.

Calderan declaró desde el SAMS: “No sabemos muy bien por qué las ballenas azules han tardado tanto en regresar. Puede ser que tantos de ellos murieran en las Georgias del Sur que hubo una pérdida de memoria cultural en la población de que el área era un lugar de forrajeo y que recién ahora se está redescubriendo”.

Las ballenas azules Balaenoptera musculus de las islas Georgias del Sur fueron fuertemente explotadas durante la caza industrial del siglo XX, hasta el punto de la casi extirpación local. Entre 1904 y 1971 la caza comercial acabó con 42.698 ejemplares locales, principalmente a mediados de la década de 1930. Y aunque la caza legal cesó en la década de 1960, rara vez se les volvió a ver en las Georgias del Sur.

“La continua ausencia de ballenas azules en las Georgias del Sur se ha visto como un ejemplo icónico de una población que fue explotada localmente más allá del punto en el que podría recuperarse”, indica Calderan.

“Pero en los últimos años que hemos estado trabajando en las Georgias del Sur, nos hemos vuelto bastante optimistas sobre el número de ballenas azules vistas y escuchadas alrededor de la isla, lo que no había sucedido hasta hace muy poco. Este año fue particularmente emocionante, con más avistamientos de ballenas azules de lo que podríamos haber esperado”, concluye.

El descubrimiento, basado en el análisis de 30 años de avistamientos, fotografías y grabaciones de sonido bajo el agua, es una evidencia crucial para saber cómo se está recuperando la especie luego de la prohibición de la caza comercial. “Este es un descubrimiento emocionante y un paso adelante realmente positivo para la conservación de la ballena azul antártica”, declaró Jackson, quien dirigió la expedición de 2020.

La ballena azul es un mamífero cuyo tamaño promedio es de entre 24 y 27 metros de longitud y cuyo peso está entre las 100 y las 120 toneladas, aunque hay registros de ejemplares de más de 30 m de longitud y 170 toneladas de peso, convirtiéndolo en el mayor animal del planeta, no solo en la actualidad sino también del que se tenga noticia en la historia. Su dieta consiste principalmente en pequeños crustáceos conocidos como kril.

Solían ser abundantes en casi todos los océanos hasta comienzos del siglo XX. Antes del comienzo de la caza comercial, la población más numerosa era la de la Antártida, con alrededor de 239.000 ejemplares. Sin embargo, un informe de 2002 a manos del Comité sobre el estado de la vida silvestre en peligro en Canadá declaró que “las estimaciones de la población mundial de ballenas azules oscilan entre los 5.000 y 12.000 ejemplares”.

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