Medio ambiente

LAS CRIPTOMONEDAS SE INTRODUCEN EN EL DEBATE POR EL MEDIO AMBIENTE

16 de Diciembre del 2021 | 2 min lectura| Ma. Florencia Piatti
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Estamos atravesando momentos de grandes cambios en la humanidad en términos generales, pero específicamente hay dos campos en los que los tiempos corren a mayor velocidad: las finanzas digitales y la conciencia por el cuidado del planeta.

Mientras el ambientalismo comienza a ser un movimiento que cobra fuerza - con especial impulso en los jóvenes -, la forma en la que se trata el dinero y las inversiones, también cambia.
En el siguiente artículo, veremos el punto de contacto entre estas dos grandes tendencias.

Las criptomonedas  se introducen en el debate por el medioambiente y una mejor calidad de vida

Si hace apenas algunos años alguien nos hubiera dicho que pasaríamos gran parte del tiempo hablando del Bitcoin precio, hubiéramos pensado que se trataba de una idea exagerada o demasiado futurista. Sin embargo, esto viene sucediendo desde hace al menos más de dos años, por lo que ya es momento de comenzar a interiorizarse más dentro de este fenómeno y cuál es su punto de contacto con el cuidado y protección de la naturaleza.


Como ya debes saber, hay dos maneras de conseguir criptomonedas: minarlas o comprarlas en el mercado. Respecto a la primera opción, el gran debate mundial es la cantidad de energía que ello requiere y, por consecuencia, la cantidad de recursos naturales que se utilizan en esa actividad. Más allá de la discusión sobre si termina siendo rentable o no en términos económicos, es el cuidado del planeta el que está puesto en foco.

Es por ello que el debate por el medioambiente se ha introducido en la fiebre por las criptomonedas y han surgido propuestas como “Chia”, conocida también como la “moneda digital verde”, la cual busca hacer converger lo mejor de los dos mundos, los cuales son sin dudas dos de las grandes tendencias que experimentan los más jóvenes. ¿Qué hay de cierto en esa propuesta?

La primera gran diferencia entre Chia y Bitcoin es que ya no se habla de minería, sino de cultivar: para ello se necesita una gran cantidad de discos duros para contener las “parcelas” necesarias. Su creador, Bram Cohen, asegura que se trata de una propuesta no solo más ecológica, sino que también más fiable para quienes deciden poseer esta criptomoneda. Así, una de las primeras promesas empieza a cumplirse: no es necesario utilizar tanta energía eléctrica, sino mayores espacios en los discos duros digitales, manteniendo la relación con el medioambiente mucho más equilibrada.


Sin embargo, la polémica alrededor de Chia sigue en pie. ¿Por qué? En primer lugar porque su propuesta demanda mayor producción de discos duros, por lo que el impacto sobre el uso de energía se vuelve más relativo. Además, la vida útil de esos dispositivos se reduce drásticamente, aumentando aún más la necesidad de compra y consumo de ese hardware.

Después de todo, no fueron pensados para el trabajo intenso que demanda una criptomoneda.

De esta manera, el debate por el medioambiente también ha ganado terreno en las criptomonedas y no debería sorprendernos que en el corto plazo haya grandes novedades al respecto.

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