Medio ambiente

INTENSO DEBATE SOBRE LOS DERECHOS DE LA NATURALEZA EN LA NUEVA CONSTITUCIÓN DE CHILE

17 de Marzo del 2022 | 2 min lectura| Roberto Andres
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“La naturaleza tiene derechos. El Estado y la sociedad tienen el deber de protegerlos y respetarlos”, dice el inciso 2 del artículo 9 que aprobó, sin cambios, la Convención Constituyente que desde 2021 debate la futura Carta Magna del país trasandino. Las organizaciones ambientalistas y especializadas en derechos de la naturaleza celebraron este paso adelante para la conservación de la vida natural.

Se aprobaron sin cambios cuatro de los seis incisos del artículo sobre la naturaleza: además del reconocimiento de derechos, el espíritu de este apartado es dar cuenta de la interdependencia entre personas, pueblos y mundo natural –“un conjunto inseparable”–, la cooperación internacional para respetar compromisos asumidos y la necesidad de promover la educación ambiental.

Sin embargo, el debate en la Convención Constituyente hasta ahora fue intenso y aún quedan puntos por resolver, como los referidos al rol del Estado en la conservación y restauración de la naturaleza y sus elementos, y la misión de una transición justa e inclusiva mediante “la transformación de sistemas productivos”. Estos incisos específicos deberán volverse a trabajar en comisión para recibir modificaciones y aportes antes de incorporarse al borrador.

“El Tribunal Internacional de Derechos de la Naturaleza y la Alianza Global por los Derechos de la Naturaleza (GARN) felicitan a Chile por este histórico y firme paso a favor de los Derechos de la Naturaleza”, celebraron en redes sociales. En tanto, Rafael Colombo, integrante de la Asociación Argentina de Abogados y Abogadas Ambientalistas, calificó lo sucedido como “histórico” y precisó: “Los derechos de la naturaleza han sido explícitamente reconocidos en la nueva Constitución”.

¿QUÉ SON LOS DERECHOS DE LA NATURALEZA?

En la base de esta idea está la concepción de que la naturaleza no es una mera propiedad a ser explotada a voluntad, sino una entidad portadora de derechos fundamentales, con la misma lógica que justifica los derechos humanos. Los ecosistemas y las especies que los habitan no son meros “recursos” ni existen ajenos a las personas. Según la GARN, los seres humanos deben pasar de “una relación explotadora y autodestructiva con la naturaleza hacia una que honre la profunda interrelación de toda la vida y contribuya a la salud y la integridad del ambiente natural”.

En el país trasandino, esto significa reconsiderar modos de producir en la minería, la pesca y el sector energético, entre otros, que llevaron a que existan cinco zonas de sacrificio de norte a sur de Chile, con enormes costos para especies nativas, personas y ecosistemas.

UN PASO ADELANTE

Tras aprobarse la Constitución, el Chile gobernado por Gabriel Boric se sumará a Ecuador al convertirse en el segundo país del mundo donde la naturaleza es reconocida como sujeto de derechos. El caso ecuatoriano fue inédito al establecer en 2008 que “la naturaleza o Pachamama, donde se reproduce y realiza la vida, tiene derecho a que se respete integralmente su existencia y el mantenimiento y regeneración de sus ciclos vitales, estructura, funciones y procesos evolutivos”.

Sin embargo, el proceso en Ecuador, un país agobiado por el extractivismo, no está exento de obstáculos. El profesor y economista Alberto Acosta, exministro de Minería, afirma que hay una multitud de trabas, incomprensiones y limitaciones que se imponen, “empezando por sus propios gobernantes”. Sin embargo, la aplicación de los derechos de la naturaleza se consolida en forma paulatina gracias a unos sesenta procesos judiciales con reclamos al respecto. 

A nivel mundial, el último informe sobre impactos, adaptación y vulnerabilidad del Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC) de la ONU, publicado a fines de febrero, dejó claro que no hay ningún rincón de biodiversidad a salvo del impacto de la crisis climática y ecológica. Más aún, como el propio IPCC y el Ipbes –plataforma sobre diversidad biológica– reconocieron en su informe conjunto de 2021, ambas crisis se interrelacionan, potencian y no pueden abordarse por separado. Las buenas noticias que llegan de Chile son un puntapié para proteger y restaurar ecosistemas por su valor intrínseco de cara al futuro.

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