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LOS IMPROPIOS: ENEMIGOS DEL RECICLAJE DEL VIDRIO

29 de Diciembre del 2014 | 2 min lectura| Alejandra Gonçalves Mendes
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Los Impropios: enemigos del reciclaje del vidrio, este material  es uno de los pocos  que se puede reciclar y  reciclar sin que pierda sus propiedades . Una botella puede reciclarse ciento de veces, inclusive después de haber sido reutilizada en varias ocasiones, ya sea a nivel industrial o casero. El ahorro es significativo, tanto en materias primas como en la energía necesaria durante el proceso de fabricación.

Sin embargo,los Impropios: enemigos del reciclaje del vidrio, hacen esta tarea más complicada,  ya sea por aparecer continuamente dentro de los contenedores verdes de recogida selectiva o por ser difíciles de eliminar, hay materiales que complican a diario el reciclaje. En la planta de tratamiento, donde el vidrio recogido es transformado en calcín que posteriormente servirá para fabricar nuevos envases, deben estar muy atentos a los impropios, enemigos del reciclaje del vidrio, aquellos residuos que no deberían aparecer en el contenedor del vidrio (pero lo hacen).

Desde el momento en que un camión descarga en la planta de tratamiento, ya puede observarse la cantidad de impropios que transporta. Estos pueden llegar hasta allí a través de dos vías:

  • directamente desde el contenedor, debido a una gestión incorrecta de los residuos por parte de los ciudadanos,
  • o por una contaminación ocurrida en los eventuales almacenamientos intermedios.

Los impropios más comunes son:

  • los envases de PET (botellas o garrafas de plástico): Los residuos de envases de botellas de plástico, fabricadas con PET, son probablemente los impropios más habituales. Ocupan un gran volumen y pesan poco, por lo que reducen notablemente la efectividad de la recogida y aparecen en grandes cantidades en las plantas de tratamiento. No obstante, su eliminación no resulta muy complicada, la mayor parte puede separarse de forma manual y el resto mecánicamente, al ser más ligeros que el vidrio.
  • la cerámica (platos, tazas): Puede que la cerámica sea el material más odiado en las plantas de tratamiento. Cuando alguna fracción es detectada entre el vidrio, se elimina de forma inmediata. Su separación la realiza una máquina que discrimina los fragmentos opacos (cerámica) de los transparentes o translúcidos (vidrio), hasta un tamaño mínimo de 3 a 5 milímetros.

Si uno de estos fragmentos fuese tan pequeño que superase todos los procesos y se incorporara al calcín, sería la causa del rechazo de un camión entero de este material a su llegada a la fábrica de envases. Aún peor sería si consiguiera formar parte de la estructura de una nueva botella, que solo por contener un pedazo milimétrico de cerámica podría estallar en el momento más inesperado. Por eso es tan importante NO depositar jamás este desecho en el contenedor verde.

  • los residuos metálicos asociados al vidrio (las tapas de los botes de conserva, las cápsulas de las botellas de vino): Estos suelen proceder, principalmente, de las tapas de los botes de conserva o de las cápsulas de las botellas de bebidas espirituosas. Su separación se realiza mediante un imán, que los atrae y acumula, para que posteriormente sean sometidos a su propio proceso de reciclaje por parte de un gestor autorizado.
  • Pero también aparecen otros de lo más extravagante, como pistolas, patas de jamón, sombrillas o microondas.

Nuestro papel como ciudadanos es  fundamental, podemos ayudar a reducir este problema a su mínima expresión, depositando únicamente vidrio en un recipiente, y llevando el resto de nuestro residuos a su correspondiente contenedor, formando así parte de un ciclo que contribuye a mejorar el medio ambiente y, por consiguiente, nuestra calidad de vida.

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