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MERLUZA , UN PROYECTO PILOTO PARA RECUPERARLAS

03 de Noviembre del 2015 | 2 min lectura| Sabrina Pin
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Toma de medidas de la cantidad, peso y talla de todas las especies comerciales que acompañan la merluza.

La merluza del Mediterráneo Occidental está sobreexplotada. Es la conclusión que se desprende de todas las evaluaciones realizadas, desde 1992 hasta hoy, por parte de científicos del Instituto de Ciencias del Mar (España) y otras instituciones científicas nacionales e internacionales, como IEO e IFREMER. Pescadores y administraciones se ven forzados a impulsar medidas para reducir la presión pesquera.

En febrero de 2014, la Cofradia de pescadores de Roses propusieron una zona de veda en uno de los caladeros de plataforma, situado a una profundidad media de 120 a 130 metros. Desde entonces, se ha dejado de pescar con cualquier tipo de aparejo para proteger los juveniles de merluza (Merluccius merluccius). Por su parte, la administración, mediante las ayudas del Fondo Europeo para la Pesca, ofreció la oportunidad de iniciar un plan piloto de cogestión, que implicara a los pescadores y a los investigadores del Instituto de Ciencias del Mar del CSIC. En el proyecto, oficialmente en marcha desde el 1 de marzo de 2015, los científicos llevan a cabo el muestreo, seguimiento y la evaluación de los efectos de la veda sobre la población de merluza.

Todos los participantes acordaron que la duración de este plan piloto sería de un año, a fin de tener tiempo suficiente para evaluar los efectos de la veda sobre la biomasa, biodiversidad y la distribución  de tallas de la población de merluza. Otro de los objetivos es ver si la veda beneficia a las especies acompañantes que se encuentran en el mismo hábitat, y a la recolonización y restauración del hábitat.

Laura Recasens, del Departamento de Recursos Marinos Renovables del ICM, y coordinadora del proyecto explica: "estamos haciendo un muestreo mensual a bordo de una barca de pesca del puerto de Roses. Cada jornada de muestreo consta de 4 pescas de arrastre de una hora de duración, dos dentro del caladero protegido y dos en una zona de pesca cercana, manteniendo las mismas características batimétricas y de morfología del sedimento. En cada pesca se anotan datos de la situación, profundidad, rumbo y velocidad del barco, el momento de llegada del arte al fondo marino, giro y posiciones intermedias, además de la longitud de cable, distancia entre puertas y apertura horizontal de la red."

Cada jornada de muestreo consta de cuatro pescas de arrastre de una hora de duración.

Una vez la captura llega a bordo, se toman medidas de la cantidad, peso y talla de todas las especies comerciales que acompañan la merluza. Después, los científicos llevan los ejemplares de merluzas a los laboratorios del ICM, donde separan los individuos en las mismas categorías comerciales de venta en lonja. Se calculan tallas, peso, proporción sexual, madurez y condición de la merluza de dentro y de fuera del caladero protegido, así como el número y peso de todas las especies de la captura y tallas de las especies comerciales medidas en milímetros. La fracción de pesca que es descartada -las especies no comerciales-, fundamentalmente la fauna bentónica, se lleva también a los laboratorios del ICM para clasificar los individuos por especies, contarlos y pesarlos.

Según Ulla Fernandez de Arcaya, investigadora del ICM-CSIC y responsable de los muestreos, es precisamente la fracción de la comunidad bentónica la que se esta viendo más beneficiada por la medida de proteccion implementada. Erizos, estrellas de mar, esponjas, lirios de mar (crinoideos) y otros organismos que viven asociados al sedimento del fondo marino aparecen en un numero mucho más elevado dentro del área vedada.

Joan B. Company, investigador en el mismo departamento del ICM y coordinador de otro plan de cogestión, explica: "la experiencia de nuestro centro en proyectos de co-gestión se remonta al año 2009, cuando comenzamos a discutir con el sector pesquero y con los gobiernos catalán y español, las medidas del Plan de Gestión de la gamba de Palamós". Paralelamente, "en 2012, otros investigadores del ICM emprendieron un nuevo proyecto de co-gestión de la pesca del sonso. Como en el caso de estos planes anteriores, en el de la merluza trabajamos junto a los pescadores, que nos aportan su experiencia".

En los laboratorios del ICM, se separan y analizan los ejemplares de merluza.

En el caso de la merluza, dice Joan B. Company, según el informe de los primeros 6 meses de muestreo, "el efecto de la veda en el caladero es positivo y las poblaciones de merluza en las zonas protegidas han crecido; es cierto que tendremos que esperar los resultados finales de todo el año, pero somos optimistas y creemos que la tendencia se podrá mantener".

Con estos tres planes de gestión (gamba, soso y merluza), el Instituto de Ciencias del Mar se ha convertido en pionero en Europa en la aproximación en la aproximación de trabajo conjunto con las entidades interesadas, e intentará promocionar este modelo de co-gestión en el que participan científicos, administración, pescadores y entidades ecologistas a nivel del Mediterráneo.

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