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MULTAS, TRABAJO COMUNITARIO Y CAPACITACIÓN PARA QUIEN ARROJE COLILLAS DE CIGARRO

21 de Diciembre del 2020 | 2 min lectura| Escritores
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La normativa, que se aplicará en Ciudad de Buenos Aires, fue una iniciativa de Sergio Abrevaya y la ONG Ecohouse. La multa oscilaría entre los $ 642 y los $ 14.980.

Por Roberto Andrés para Sustentartv

El pasado jueves 10 de diciembre la Legislatura porteña aprobó la normativa según la cual “queda prohibido arrojar colillas de cigarrillos, cigarros o filtros en el espacio público de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires”. Se trata de una iniciativa de Sergio Abrevaya (Gen) y la ONG Ecohouse, despachada por la Comisión de Protección y Uso del Espacio Público. En la Ciudad de Buenos Aires se arrojan entre 500.000 y 2.000.000 de colillas diarias.

Aquel que no respete la nueva prohibición será “sancionado con una multa de 30 a 700 unidades fijas, la obligación de realizar trabajos comunitarios relacionados con la preservación del ambiente o la concurrencia a cursos especiales de educación y capacitación en materia ambiental”. Según las estimaciones del actual valor de la unidad,  la multa oscilaría entre un mínimo de $ 642 y un máximo de $ 14.980.

Los establecimientos que deberán garantizar la implementación de las medidas son los locales bailables, los establecimientos donde se elaboren, fraccionen, sirvan o expendan alimentos o bebidas, los shoppings, las galerías de comercios o paseos comerciales a cielo abierto. También los alojamientos, edificios de oficinas y lugares de eventos públicos o privados.

La Autoridad de Aplicación, que deberá ser “el organismo con mayor competencia en materia ambiental del Poder Ejecutivo”, deberá implementar acciones y estrategias tendientes a informar, sensibilizar y concientizar, en materia de impacto ambiental, lo que ocasiona arrojar filtros o colillas de cigarrillos o cigarros en el espacio público”, concluye la nueva legislación.

La asociación civil Eco House realizó un informe y recolectó 10.000 filtros en solo dos horas en veredas y calles de cinco manzanas del Microcentro porteño para mostrar el peligro que significa. Una sola colilla alcanza para contaminar hasta 60 litros de agua.

Las colillas de los cigarrillos están compuestas por filtros de acetato de celulosa, un derivado del petróleo, que se utiliza para diluir y enfriar el humo inhalado por los fumadores y para atrapar parte del alquitrán que contienen los cigarrillos. Son la mayor causa de basura en el mundo y representan entre el 30 y 40 % de todos los residuos recogidos cada año en la limpieza urbana y en la de las playas a escala internacional.

Se estima que se desechan 4,5 trillones de colillas por año en todos los rincones del planeta. Otro dato a tener en cuenta es que las colillas arrojadas al suelo en áreas forestales, sin ser debidamente apagadas, son causantes de un gran número de incendios.

La industria tabacalera es una de las principales responsables de la deforestación a nivel mundial. El 93 % de la misma ocurre en países en desarrollo. Cada año, aproximadamente, dos millones de hectáreas de bosques se talan para el uso de la madera en la producción del tabaco. Se utilizan cinco kilos y medio de madera para curar un kilo de hojas verdes de tabaco, para tornarlas marrones y que adquieran ese aroma tan característico.

Según datos aportados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), la madera de un árbol sirve para obtener tabaco para trescientos cigarrillos. En el mundo, por año, se consumen 6.000 millones de cigarrillos. A su vez, existen decenas de partículas nocivas en los cigarrillos, como acetato de celulosa, alquitrán, aluminio, bario, cadmio, cromo, cobre, hierro, manganeso, níquel, plomo, estroncio, titanio, zinc, nicotina, entre otras, de las cuales, al menos 100 son consideradas de alta toxicidad.

En consonancia con la reciente aprobación, la ONG impulsó junto a la Agencia de Protección Ambiental (APrA) una campaña de concientización y colocación de cestos especiales para colillas a lo largo de la Avenida 9 de Julio, entre Santa Fe y Avenida de Mayo.

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