Ambiente

NETFLIX ESTRENA BREAKING BOUNDARIES, LA CIENCIA DE LOS LÍMITES ECOLÓGICOS DEL PLANETA

04 de Junio del 2021 | 2 min lectura| RobertoAndrés
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Este viernes 5 de junio, en vísperas del Dia Mundial del Ambiente, Netflix estrena Breaking Boundaries (Rompiendo límites), el nuevo documental de Jon Clay (David Attenborough: Una vida en nuestro planeta, Nature) dedicado a explorar los límites ecológicos del planeta y que cuenta otra vez con la participación protagónica del legendario David Attenborough (Our Planet), más la participación especial del científico ambiental Johan Rockström, exdirector ejecutivo del Centro de Resiliencia de Estocolmo.

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“Breaking Boundaries: The Science of Our Planet” es un documental centrado en los nueve umbrales planetarios, delineados por el científico sueco y profesor de ciencias ambientales Johan Rockstrom, que, si se superan, la vida en la Tierra ya no sería sostenible. Entre estos límites encontramos el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, el ciclo global del agua y la acidificación de los océanos, entre otros.

El documental rebosa de una visión científica sombría, por sus urgentes advertencias, aunque su estilo es delicado y elaborado. Además, presenta una variedad de figuras reconocidas para explicar temas como la historia del Antropoceno y la importancia de la biosfera, con énfasis en los peligros que enfrenta nuestro planeta más allá del calentamiento global.

Los especialistas que participan en Breaking Boundaries son Jason Box, del Estudio Geológico de Dinamarca y Groenlandia (GEUS), Ricarda Winkelmann, del Instituto Potsdam para la Investigación del Impacto Climático (PIK), Anne Larigaudie, del Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas (IPBES) y Veerabhadran Ramanathan, del Instituto de Oceanografía Scripps de la Universidad de California, entre otros.

LOS NUEVE LÍMITES ECOLÓGICOS DEL PLANETA

En 2007, una investigación comenzó “a identificar cuáles de los procesos de la Tierra son más importantes para mantener la estabilidad del planeta tal como lo conocemos”, y a determinar qué se debe hacer “para mantener condiciones similares a las del Holoceno”, el breve periodo geológico interglacial que posibilitó el desarrollo de la civilización humana. Esto llevó al concepto clave de “límites planetarios”, niveles de perturbación humana del sistema terrestre, más allá de los cuales el funcionamiento de este puede verse sustancialmente alterado.

El proyecto fue iniciado por el Centro de Resiliencia de Estocolmo y dirigido por el científico ambiental Johan Rockström. Entre sus colaboradores se encuentran Paul Crutzen, Will Steffen, el exdirector del Instituto Goddard de la NASA James Hansen, la oceanógrafa Katherine Richardson, y una veintena más de científicos. Su primera presentación fue en 2009, con “A safe operating space for humanity”, que contó con una reactualización en 2015 titulada “Planetary boundaries: Guiding human development on a changing planet”.

Los límites planetarios son nueve, cuyos procesos están estrechamente vinculados entre sí:

  1. Cambio climático. La concentración de dióxido de carbono (CO2) atmosférico es la más alta desde el Plioceno (cuando surgió el Austrolopitecus), alcanzando las 407,8 partes por millón en 2018. Aquí el límite planetario está puesto en las 350 ppm.
  2. Cambios en la integridad de la biosfera (antes “tasa de pérdida de biodiversidad”). Las especies se están extinguiendo a un ritmo aproximadamente mil veces mayor que en tiempos preindustriales y ya se está hablando de que hemos ingresado en una sexta extinción masiva de especies (como la que puso fin a los dinosaurios en el Cretácico-Terciario).
  3. Flujos biogeoquímicos (antes “ciclos del nitrógeno y el fósforo”). Los fertilizantes que contienen nitrógeno y fósforo se usan ampliamente en la agricultura moderna. El 50 % del nitrógeno termina en lagos, ríos y océanos, donde puede provocar cambios abruptos en el ecosistema, como la tristemente conocida “zona muerta” en el Golfo de México.
  4. Agotamiento del ozono estratosférico. Productos químicos basados en los CFC ampliamente utilizados destruyen el ozono que bloquea la radiación ultravioleta. La variable de control es la concentración de ozono (O3) en unidades Dobson (DU) y el límite ha sido establecido en 275 DU.
  5. Acidificación oceánica. Está íntimamente relacionada con la variable de control del cambio climático, el CO2. Este gas se disuelve en el mar, por lo que su agua se vuelve mucho más ácida. Esto afecta la supervivencia de corales, moluscos y plancton, lo que lleva al colapso de las redes alimenticias y una reducción drástica de la fauna.
  6. Uso de agua dulce. Las extracciones significativas para usos agrícolas e industriales están agotando los principales acuíferos, mientras que el derretimiento de los glaciares está eliminando la fuente de agua de muchos ríos. El uso mundial actual de agua asciende a unos 2.600 kilómetros cúbicos al año, un nivel menor al límite global de 4.000 km3/año, pero en muchas zonas las extracciones son superiores a los límites regionales.
  7. Cambio del sistema de tierras (antes “cambio del uso del suelo”). Alrededor del 42 % de la tierra sin hielo se usa para agricultura: esa tierra sostenía el 70 % de las praderas del mundo, el 50 % de las sabanas y el 45 % de los bosques templados caducifolios. La pérdida de esta tierra reduce la biodiversidad y tiene efectos negativos en el clima y en los sistemas de agua.
  8. Carga de aerosoles atmosféricos. La mayor parte de la “contaminación del aire” consiste en partículas microscópicas y gotas llamadas aerosoles, con efectos graves y conocidos en la salud humana, que han llevado a alrededor de 7,2 millones de muertes por año. También afectan el funcionamiento del sistema terrestre.
  9. Introducción de entidades novedosas (antes “contaminación química”). Hoy se utilizan comercialmente más de 100.000 productos químicos, nanomateriales y polímeros plásticos. Se sabe muy poco sobre los efectos individuales o combinados de estos productos en la salud humana o del ecosistema. Este límite incluye organismos genéticamente modificados (OGM) y materiales radiactivos.
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