Noticias

NO PARAN DE CRECER LOS NIVELES DE GASES DE EFECTO INVERNADERO

27 de Noviembre del 2018 | 2 min lectura| Roberto Andres
Compartir


La Organización Meteorológica Mundial (OMM),el portavoz autorizado del sistema de las Naciones Unidas sobre el estado y el comportamiento de la atmósfera de la Tierra, alerta sobre la lucha contra el cambio climático.

El pasado 22 de noviembre lo dio a conocer en su último boletín: Los niveles de gases de efecto invernadero volvieron a crecer... las concentraciones promedio mundiales de dióxido de carbono (CO2) alcanzaron 405,5 partes por millón (ppm) en 2017, frente a 403,3 ppm en 2016 y 400,1 ppm en 2015.

La última vez que la Tierra experimentó una concentración de dióxido de carbono comparable fue hace entre tres y cinco millones de años, cuando el nivel del mar era de 10 a 20 metros más alto que en la actualidad.

Siguiendo con la temática de esta noticia, hoy martes se dio a conocer un informe por separado de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, que se concentra en la brecha de emisiones que mide los compromisos políticos asumidos por los países para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Las palabras más fuertes fueron las siguientes: “Las emisiones globales de gases de efecto invernadero en 2030 podrían ser de entre 13.000 millones y 15.000 millones de toneladas por encima del nivel necesario para mantener el calentamiento global dentro de los 2 grados Celsius este siglo”.

Según Petteri Taalas, secretario general de la OMM "sin recortes rápidos de CO2 y otros gases similares, el cambio climático tendrá impactos cada vez más destructivos e irreversibles en la vida del planeta. La ventana para actuar está casi cerrada".

Las concentraciones de metano y óxido nitroso también aumentaron. Además, se advirtió que resurgió una potente sustancia química que agota el ozono y promueve el efecto invernadero: el clorofluorocarbono 11 (CFC-11), que está regulado por un acuerdo internacional.

Es importante señalar que el Boletín sobre los Gases de Efecto Invernadero fue elaborado con la información y datos comunicados por 53 países. Esos datos de medición aportados por los países participantes son archivados y distribuidos por el Centro Mundial de Datos sobre Gases de Efecto Invernadero (CMDGEI), ubicado en el Servicio Meteorológico de Japón. 


Conclusiones destacadas del informe de la OMM


  • El dióxido de carbono es el principal gas de efecto invernadero de larga duración en la atmósfera. Su concentración alcanzó 405,5 ppm en 2017, lo cual representa el 146 % de su nivel en la era preindustrial (antes de 1750). La tasa de aumento de CO2 entre 2016 y 2017 fue aproximadamente igual a la media durante los últimos diez años, pero inferior al incremento récord observado entre 2015 y 2016, bajo la influencia de la fuerte presencia de El Niño que provocó sequías en las regiones tropicales y redujo la capacidad de los “sumideros”, como los bosques y la vegetación, para absorber CO2. 


  • El metano (CH4) es el segundo gas de efecto invernadero de larga duración más importante y contribuye en más o menos un 17 % al forzamiento radiativo. Cerca del 40 % del metano que se emite a la atmósfera procede de fuentes naturales (por ejemplo, humedales y termitas), mientras que aproximadamente el 60 % proviene de actividades humanas como la ganadería de rumiantes, el cultivo de arroz, la explotación de combustibles fósiles, los vertederos y la combustión de biomasa. El CH4 atmosférico alcanzó en 2017 un nuevo máximo de unas 1859 partes por mil millones, por lo que se sitúa actualmente en el 257 % de su nivel preindustrial. Su tasa de aumento fue prácticamente igual a la observada durante el último decenio.


  • Las emisiones de óxido nitroso (N2O) a la atmósfera provienen de fuentes naturales (en torno al 60 %) y de fuentes antropógenas (un 40 %), incluidos los océanos, los suelos, la quema de biomasa, el uso de fertilizantes y diversos procesos industriales. En 2017 su concentración atmosférica fue de 329,9 partes por mil millones, es decir, un 122 % de su nivel en la era preindustrial. Este gas también contribuye significativamente a la destrucción de la capa de ozono estratosférico que nos protege de los rayos ultravioleta nocivos del Sol. Es el causante de un 6 % del forzamiento radiativo provocado por los gases de efecto invernadero de larga duración.


  • Respecto al CFC-11 (triclorofluorometano), el informe indica se trata de un potente gas de efecto invernadero que agota el ozono estratosférico y está regulado en el marco del Protocolo de Montreal. Desde 2012 su tasa de disminución se ha ralentizado en unos dos tercios con respecto a la del decenio anterior. La causa más probable de este ritmo de disminución más lento es la mayor cantidad de emisiones vinculadas a la producción de CFC-11 en Asia oriental.


  • Desde 1990, ha habido un aumento del 41% en el llamado “forzamiento radiativo total” (la diferencia entre la luz solar absorbida por la Tierra y la energía irradiada que se devuelve al espacio) por los gases de efecto invernadero de larga duración. Y el CO2 representa aproximadamente el 82% de este incremento en la última década, según las cifras de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de los Estados Unidos citadas en el Boletín de la OMM.


Concentraciones y emisiones


“El Boletín de la OMM informa sobre las concentraciones atmosféricas de gases de efecto invernadero. Las emisiones representan lo que entra en la atmósfera. Las concentraciones representan lo que queda en la atmósfera después del complejo sistema de interacciones entre esta, la biosfera, la litosfera, la criosfera y los océanos. Alrededor de una cuarta parte de las emisiones totales es absorbida por los océanos y otra cuarta parte por la biosfera”, explica el sitio energias-renovables.com.

La ONU afirma que para mantener los aumentos de temperatura por debajo de un grado y medio centígrado (1,5°C), las emisiones netas de CO2 deben llegar a cero. Esto significa que la cantidad de CO2 que ingresa a la atmósfera debe ser igual a la cantidad eliminada a través de medios naturales y tecnológicos.

La secretaria general adjunta de la OMM, Elena Manaenkova, señaló que “el CO2 permanece en la atmósfera por cientos de años y en los océanos por más tiempo. Actualmente no hay una varita mágica para eliminar todo el exceso de CO2 de la atmósfera”.

TODOS LOS DATOS Y MEDICIONES APORTADOS CONTRIBUYEN A PENSAR Y REPLANTEAR METAS POR PARTE DE CADA PAÍS, EN VISTAS A COMBATIR Y REDUCIR EL PROBLEMA DE LAS EMISIONES CONTAMINANTES Y EL CAMBIO CLIMÁTICO.

NO DEJES DE CONOCER LO QUE PASARÁ SI NO LIMITAMOS EL CALENTAMIENTO GLOBAL.

Compartir en redes sociales