Ambiente

PESE A LOS ESFUERZO CLIMÁTICOS, SIGUEN LAS INVERSIONES EN CARBÓN Y GAS

12 de Junio del 2021 | 2 min lectura| RobertoAndrés
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Recientemente la Agencia Internacional de Energía publicó su informe Net Zero by 2050: A Roadmap for the Global Energy Sector, en donde traza su plan de cero emisiones hacia 2050. Según la IEA, “más allá de los proyectos ya comprometidos a 2021, no hay nuevos campos de petróleo y gas aprobados para el desarrollo en nuestro camino, y no se requieren nuevas minas de carbón o extensiones de minas. El enfoque inquebrantable de la política en el cambio climático en la vía neta cero da como resultado una fuerte disminución en la demanda de combustibles fósiles”.

PLANES POR 2277 MILLONES DE TONELADAS ANUALES PARA EL CARBÓN

Sin embargo, pese a los esfuerzos climáticos, y a las conclusiones de Naciones Unidas y de las principales organizaciones de investigación de que la producción de carbón debe disminuir un 11 % cada año hasta 2030, siguen las inversiones en carbón y gas, lo que pone en peligro el objetivo de limitar el aumento de la temperatura media global en 1,5°C según el Acuerdo de París. Por ejemplo, en conjunto, hay planes por 2277 millones de toneladas anuales para el carbón y el enviado al extranjero produjo más emisiones que la India.

Según el Mine To Plant Explorer de Ember, que sigue los flujos globales de carbón desde las minas hasta las plantas de energía y acero, las emisiones de alcance 3 (es decir, aquellas que incluyen todas las demás emisiones indirectas que se producen en la cadena de valor de una empresa), de Australia son el doble de sus emisiones nacionales, y las de Indonesia son 1,5 veces mayores que su huella de carbono nacional.

Según EMBER, Indonesia y Australia representan más de la mitad de las exportaciones mundiales de carbón por vía marítima en 2020 (59 %). De los 1.25 mil millones de toneladas de carbón marítimo mundial exportado en 2020, estos dos países representaron 370 millones de toneladas cada uno, mientras que un escaso 2 % de las exportaciones provino de países fuera de los 10 principales exportadores.

A su vez, según el Global Energy Monitor, aunque Japón como parte del G7 se comprometió a dejar de financiar el carbón, Sumitomo posee el 33 % de una mina de carbón propuesta en Mozambique. Sumado a eso, se están proponiendo activamente nuevas minas de carbón por valor de 2277 millones de toneladas anuales (mtpa), lo que supone una cuarta parte de la producción total de carbón de 2019 (8135 mtpa).

USD 27.000 MILLONES DESPERDICIADOS

Que una cuarta parte de estas minas ya está en fase de construcción, también significa que ya se han desperdiciado USD 27.000 millones y que corren el riesgo de quedar varadas debido a la reducción de la demanda o a los cierres anticipados. El resto de las minas de carbón en fase de construcción aún pueden cancelarse para evitar una pérdida adicional de USD 63.000 millones, según el informe de Gobal Energy Monitor.

En la India y China, la mayor parte de la expansión de las minas de carbón se realiza a través de empresas públicas. Sin embargo, en otras regiones, empresas privadas como Mineralogy (106 mtpa), Glencore (45 mtpa), Adani (67 mtpa) siguen invirtiendo y continúan expandiendo el carbón.

Respecto a América Latina, esta concentra 0,7% de la capacidad minera mundial propuesta: 16 mtpa. La mayor parte de la capacidad propuesta se encuentra en Colombia (3 mtpa en construcción y otros 7 mtpa previstos), seguida por Brasil (5 mtpa de capacidad prevista) y Venezuela (1 mtpa previsto).

MÁS GAS Y MENOS RENOVABLES EN PAÍSES DE INGRESOS BAJOS Y MEDIOS

Por su parte, un informe del Instituto Internacional para el Desarrollo Sustentable (IISD) explica que, a pesar de sus compromisos climáticos, en los países de ingresos bajos y medios, las instituciones financieras internacionales están otorgando el cuádruple de financiación a los proyectos de gas natural que a la energía eólica o solar.

Entre 2017 y 2019, los proyectos de gas en estos países recibieron un promedio de casi USD 16.000 millones por año de instituciones internacionales de financiamiento público, del cual un 60 % provino del Banco Mundial y tres gobiernos: Japón, China y Estados Unidos. Las instituciones financieras internacionales continuaron priorizando el gas durante la pandemia del COVID-19: en 2020, más del 75 % del financiamiento a los combustibles fósiles de los bancos de desarrollo se destinó a proyectos de gas.

El financiamiento engendra el riesgo de que se genere otra carrera por el gas que deje atrapados a los países en un camino de alta generación de carbono, lo que puede poner en riesgo su futuro económico y el clima a nivel mundial.

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