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POLO ECOLÓGICO EN CHASICÓ

08 de Abril del 2019 | 2 min lectura| SabrinaPin
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Es el primer Proyecto de Residuo Cero del Sudoeste de la Provincia de Buenos Aires. El Polo Ecológico Chasicó es un emprendimiento que nació desde la propia comunidad en Chasicó y se basa en los siguientes valores:

- Energías Renovables

- Producciones Sustentables

- Generación de oportunidades para la comunidad y su zona de influencia.

Ha sido declarado de “Interés Legislativo” en la Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires y además, el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación lo declaró de “Interés Provincial”.

En Polo Chasicó utilizan "lo que nadie utiliza" para generar energía. Juntan 80 kg de residuos orgánicos domiciliarios por día, con esa basura generan biogás el cual utilizaremos para calefaccionar invernaderos y en ellos producir alimentos.

Comienzos a partir de HONGOS

Todo empezó con la inquietud de Silvana Ardito, quien vive y trabaja en Chasicó —pueblo de Tornquist de no más de 200 habitantes— para generar algún proyecto con energías renovables. Ella es perito clasificador de granos y volvió al pueblo para criar a su hija.

Silvana le comentó su motivación a Daniel Bastán, quien había sido su profesor -docente rural desde hace 25 años y programador web- en quien encontró de inmediato un entusiasta aliado para seguir avanzando.

Enseguida se sumó la ingeniera agrónoma Mariela Virgili (esposa de Bastán), quien actualmente está terminando su magister en Producción de Hongos.

Juntos trabajaron en la posibilidad de generar gas utilizando los residuos orgánicos de toda la comunidad para calefaccionar un invernadero premium apto para la producción de hongos comestibles y medicinales y vegetales disecados.


Surge el Polo Ecológico Chasicó

El Proyecto que se consolidó a partir de ganar en 2017 el concurso Plataforma de Innovación, organizado por el Ministerio de Ciencias, Tecnología e Innovación de la Provincia, lo que les permitió acceder a un subsidio de 250 mil pesos.

Modelo a replicar: BIODIGESTOR

Con ese aporte adquieren un biodigestor con el cual procesan la basura de los habitantes a través de un modelo que podría replicarse en otros distritos.

Este dinero, si bien cubre una quinta parte de la inversión proyectada, fue un envión importante y les allanó el camino hacia algo más ambicioso aún: la conformación de un Parque Industrial Ecológico, en un predio que la comuna tiene en comodato y que destinó a este fin.

La idea es que en este espacio no solo funcione el biodigestor y el invernadero geodésico, sino otros emprendimientos productivos locales que aporten valor agregado bajo criterios ecológicos.

Alcance de la iniciativa

Tiene como fin dinamizar la economía del lugar desde una práctica autosustentable y amigable con el medioambiente.

"El predio es de 2,2 hectáreas. Allí contamos con seis parcelas, ya diseñadas por la dirección de Parques Industriales de la Provincia, en la que funcionarán los proyectos”, comentó Daniel Bastán.

“Estamos conformando la Comisión Promotora de la Unidad Modular Productiva (UMPro), un paso que debemos dar para avanzar y tener mayores posibilidades de financiamiento", dijo.

Bastán señaló que, según lo relevado hasta el momento, es posible contar con al menos un emprendimiento por parcela y no descartó que pudiera dar para más.

“Hay muchas expectativas en la comunidad y se sumó gente valiosa que hoy integra una red de trabajo interdisciplinaria”, comentó.

Entre ellos se encuentran especialistas de Conicet y de la Universidad Provincial del Sudoeste (UPSO).

En esta dirección se consolidó la participación del licenciado Claudio Tesán (UPSO), quien en sintonía con el director de la escuela secundaria de Chasicó, Daniel Samparsieri, trabaja en un programa de capacitación de formulación de proyectos abierto a la comunidad para que cualquier vecino pueda formular sus propuestas bajo ciertas condiciones.

“Todas las iniciativas deben ajustarse a los principios de parque ecológico que plantean las Naciones Unidas. Uno de los requisitos para los emprendimientos es que deben utilizar energías renovables”, indicó Bastán.

“No solo vamos a producir hortalizas premium y vegetales disecados, sino que trabajamos junto a profesionales de Conicet para llevar a cabo construcciones bioclimáticas”, señaló.

“La idea es que se utilicen distintos materiales, como barro y neumáticos, y podamos desarrollar sistemas que permitan la reutilización del agua de lluvia. Todo se tendrá en cuenta al abordar cada emprendimiento”, dijo.

“Estamos muy enchufados con todo lo que queremos hacer. La idea es generar mano de obra y dar más valor a las producciones que existen en Chasicó para que todos tengamos la posibilidad de mejorar nuestra rentabilidad”, destacó.

La importancia de este proyecto también reside en que podría frenar, o reducir, el éxodo de recursos humanos que el pueblo sufre desde hace varios años. Solo el 3 % de los jóvenes permanece en la localidad al culminar sus estudios secundarios.

“Si ponemos en marcha tan solo seis emprendimientos, la cuestión laboral de todo el pueblo estaría prácticamente solucionada. No vamos a parar hasta conseguirlo”, concluyó Bastán.

De China a Argentina

Un digestor biológico o biodigestor, en su forma más simple, es un contenedor cerrado, hermético e impermeable dentro del cual se deposita materia orgánica como desechos vegetales o frutales y materia que segregue bacterias, proveniente de la carne en descomposición o excremento de rumiantes, avícolas y/o humanos, dentro de una disolución con agua.

La mezcla, mediante la fermentación anaeróbica de los microorganismos, es degradada obteniendo como producto gas metano (biogás) con trazas de otros gases. Este tipo de tecnología tiene un gran potencial para el cuidado del ambiente, ya que disminuye la cantidad de desechos vertidos a los ecosistemas y, además, se produce una fuente de energía limpia.

El biodigestor adquirido para el proyecto tiene una capacidad de 10 m3. Además de trabajar con los residuos orgánicos del pueblo, allí se procesarán el desecho o sustrato de los hongos que se produzcan en el invernadero.

Hoy, el equipo también evalúa dónde almacenar la energía que se produzca en épocas en que el invernadero no requiera calefacción.

Los niños del Jardín de Infantes Nº 904 Celeste y Blanco crearon su propio biodisgestor y participaron de la Feria de Ciencias de Tornquist con su iniciativa.

“Nos asesoran el Dr. en Biología Pablo Postemsky, del CONICET; Fabricio de Arriba Arévalo (UPSO), abogado especialista en parques industriales y UMPro y del Dr. Ricardo Echavarría, secretario de Producción de Tornquist. También recibimos la colaboración de este municipio a través del delegado Ariel Menna y del intendente de Tornquist, Sergio Bordoni y su equipo”, señaló Bastán.

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