¿Sabés el valor de la energía?

El ahorro y la eficiencia energética son temas fundamentales en el mundo de hoy. Se necesita energía para el transporte, las actividades industriales y comerciales, edificios e infraestructuras, distribución de agua, y producción de alimentos. También la energía es necesaria para extraer materias primas, en los procesos de construcción y operaciones de mantenimiento diario del alumbrado público, aire acondicionado, y limpieza...

Parece mentira, pero para llevar a cabo estas actividades, las ciudades requieren de una fuente ininterrumpida de energía. 

Consumen cerca del 75% de la energía global primaria y emiten entre el 50 y 60 % de los gases de efecto invernadero del mundo. Esta cifra se eleva al 80%, aproximadamente, cuando se incluyen las emisiones indirectas generadas por sus habitantes. 

Con todo esto, cada vez es más frecuencia escuchar las frases..."eficiencia energética"  y "uso responsable". ¿Sabemos realmente lo que significan?


Uso responsable  hace mención a todas aquellas acciones que realizamos en forma consciente para hacer una utilización responsable de la energía. Se refiere  al ahorro de recursos energéticos mediante el cambio de hábitos de consumo con el objetivo de ahorrar energía y dinero. "Tanto en los consumos de electricidad, de gas o de agua es posible llegar al mismo nivel de confort mediante un uso responsable que a su vez permite contribuir a la reducción de generación de gases de efecto invernadero".

Eficiencia energética hace referencia a la cantidad de energía útil que se puede obtener de un sistema o de una tecnología en particular y busca desarrollar de manera óptima las tecnologías de productos, procesos y servicios que consumen energía con el fin de contribuir a la reducción de su demanda. Por lo tanto estas tecnologías y servicios utilizarían menos energía para realizar la misma tarea y obtener los mismos beneficios finales. 

El portal educ.ar asegura que "necesitamos administrar convenientemente nuestro consumo de energía; la conciencia del uso energético debe extenderse también a las constantes innovaciones tecnológicas que surgen y deben ser incorporadas para hacer más eficiente esa administración. Todo ello implica trabajar en la educación en hábitos y competencias necesarias para un ciudadano del hoy y del futuro". 

Pero vale también destacar lo que al respecto refiere un artículo de economiadelaenergia.com.ar:"Además de existir un interés muy fuerte por parte del usuario para consumir menos energía para no tener que destinar una parte significativa de sus ingresos al pago de las facturas, el Estado también tiene un fuerte interés en que la demanda de energía no crezca rápidamente, puesto que ello genera importantes desajustes".

¿Cuál es el camino que deberían seguir las ciudades?

Según el Programa Hábitat de la Organización de Naciones Unidas, “las ciudades necesitan establecer políticas sólidas y estándares para desarrollar sistemas urbanos de energía sostenible y para disminuir el uso de tecnologías y prácticas no sostenibles. Los gobiernos no deben sólo ejercer la legislación para regular el uso y consumo energético, también deben incentivar medidas que estimulen la investigación, la innovación, y, lo más importante, la adopción de tecnologías más verdes y eficientes. Un buen estado de colaboración y entendimiento mutuo entre el sector privado –  que administra la mayoría de los sistemas de energía en el mundo – y las entidades supervisoras es primordial para los intereses comerciales a corto plazo, no para hacer sombra a las preocupaciones ambientales a largo plazo y oportunidades de desarrollo sostenibles".

Para ONU Hábitat, que trabaja para promover el desarrollo de asentamientos humanos sostenibles, los gobiernos deberían buscar colaboración entre socios locales e internacionales con el fin de permitir que las empresas locales fortalezcan su conocimiento, experiencia y alcance en el mercado. "Los gobiernos de los países en vías de desarrollo deberían considerar alianzas público-privado para desarrollar sistemas de energía, ya que los costos actuales no pueden ser afrontados sólo por el país. Para cada ciudad con capacidad de adaptarse a sus particularidades locales, las autoridades deben diseñar sistemas de energía e infraestructura descentralizado, y también que se permita tener legislación específica y sistemas de impuestos para promover el uso energía sostenible o para frenar y disuadir el uso de contaminantes, tecnologías ineficientes y hábitos de consumo”. 

Y nosotros, ¿qué podemos hacer?

El derroche de energía se puede evitar cada día cambiando algunos hábitos que fuimos adquiriendo con el paso del tiempo. Podemos realizar pequeñas acciones y reducir la factura eléctrica...


OBSERVAR LAS ETIQUETAS DE EFICIENCIA ENERGÉTICA:Cuando necesitemos un nuevo aparato de uso doméstico, podemos observar que, están clasificados con una escala de letras , considerando mayor o menor eficiciencia energética (desde A para las más eficientes a G para las menos eficientes). ¿Sabés como leerlas? Tal vez cuesten más caros, pero con el paso del tiempo el ahorro que proporcionan merece la pena ya que consumen menos energía, por lo que se acaba amortizando la inversión.

APAGAR O DESENCHUFAR CIERTOS ELECTRODOMÉSTICOS: Los dispositivos electrónicos tienen posibilidad de apagarse del todo ('off'), gastando como mucho 1 W, o de 'stand by', modo 'en espera', que en aparatos con pantalla de visualización de datos puede llegar a consumir 2 W. 

  • No es conveniente dejar la cafetera encendida para mantener caliente la infusión durante parte del día. Puede suponer más de 1 W cada hora.
  • Los aparatos domésticos que más gastan estando en espera son los ordenadores (no portátiles). Al lado de una heladera parece algo muy residual, pero no es nada desdeñable... unos 5 Wh.
  • Lo que más solemos tener siempre en marcha son los 'routers', los módems, los y los televisores. Si se está poco en casa, es mejor apagarlos. Es recomendable apagar los televisores del todo (no con el control remoto sino con el botón del propio equipo), por lo menos al acostarnos por la noche: pueden gastar alrededor de 1 Wh. El motivo es que están recibiendo señal en todo momento, lo que también pasa con los decodificadores.

CAMBIAR LAS BOMBILLAS Y APROVECHAR LA LUZ NATURAL: En una vivienda, el consumo en iluminación puede llegar a suponer hasta el 20% de la factura de la luz. Por lo tanto evitar el derroche energético es fundamental. Por esta razón, sería conveniente cambiar las bombillas incandescentes por otras de bajo consumo y lámparas eficientes. No solo necesitan menos electricidad sino que también tienden a durar más. Por otro lado,  es importante aprovechar todo lo posible la luz natural y, si ya ha anochecido o está el día muy oscuro, no olvidarse de apagar las luces en aquellas habitaciones que permanezcan vacías.

PLANTAR ÁRBOLES Y DECORAR CON PLANTAS: Hoy en día, en las nuevas construcciones o edificaciones recuperadas, los diseños arquitectónicos incluyen arbolado en torno al proyecto realizado. Ocurre que colocar vegetación en el exterior del edificio evita  que el sol incida de forma directa en los edificios, lo que constituye una medida de protección solar muy útil. También en el interior de las viviendas, las plantas no solo cumplen una función decorativa sino que también son útiles ya que son un regulador natural de temperatura, además de un humidificador biológico. 

Podemos usar la energía en forma responsable. Pequeñas acciones...pueden lograr grandes cambios.  Te proponemos ponerlos en práctica!

Noelia Gieser, equipo Sustentar


NoeliaGieser
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