Un ladrillo ecológico para crear conciencia

Estudiantes de secundaria desarrollaron un ladrillo ecológico fabricado a presión, sin necesidad de horneado. La originalidad del proyecto los llevó a participar de la Feria Internacional de Ciencia, Tecnología e Ingeniería Intel 2013 en Estados Unidos, donde obtuvieron el cuarto premio.

Delfina Frolik (17) y Martín Uranga Vega (18), del Colegio San Ignacio de Tandil, son los protagonistas de un proyecto innovador y original: utilizaron los desechos de dos actividades agroindustriales (las canteras y el engorde bovino por feedlot) para construir un ladrillo ecológico de calidad. El nuevo descubrimiento permitiría reemplazar los tradicionales ladrillos de adobe y así minimizar los impactos ambientales negativos de la minería de suelos.

El proyecto refleja un alto grado de investigación y dedicación por parte de los chicos. "La idea surgió en la clase de la materia Ambiente y sociedad cuando descubrimos la problemática de que a más de 1000 kilómetros, en la localidad de Ingeniero Jacobacci, provincia de Río Negro, el medio ambiente está contaminado por un polvo residual de las explotaciones de la diatomita (roca utilizada para generar cama de gatos). Se trata de un deshecho que no se reutiliza, se amontona, luego el viento lo dispersa y ocasiona dificultades respiratorias en su población", explicaron los estudiantes.

Pensaron una manera de reutilizar el polvo de diatomita en la construcción de ladrillos, probaron con diferentes materiales ligantes y finalmente decidieron realizar experiencias con materia fecal de feedlot, es decir, materia fecal de diferentes animales, como ovejas y pollos.

Además de ser ecológico, el ladrillo posee una buena resistencia mecánica, aislante térmico, sonoro y con capacidad de absorción y adsorción. Tambien es de bajo costo. "Fabricar cada ladrillo cuesta 20 centavos de dólar, y encima es mucho más resitente que los comunes", contó orgulloso Martín.

Fuente: Educ.ar

alejagm
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