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UN PROYECTO PARA VER MÁS ALLÁ...

01 de Octubre del 2018 | 2 min lectura| Alejandra
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Banco Solidario de Anteojos

El próximo sábado 6 de octubre, a las 15 hs. Los integrantes de Punto Veintiuno Estampados estarán contando su experiencia con Artecito y el Proyecto del Banco Solidario de Anteojos, como Emprendimientos Sustentables con Impacto Social. 

¿Dónde?

En la Plaza San Benito, Monroe 1001 Belgrano


Allí se pueden llevar para donar aquellos anteojos usados que ya no se utilizan, en lo posible, de niños.

Se reutilizan los marcos para niños de la comunidad del barrio 21/24 de Barracas y los vidrios se reciclan para objetos decorativos.

Ya mas de 160 chicos se han beneficiado, 15 jovenes del colegio secundario de caacupe y algunas madres también.

Cómo se gestó el emprendimiento familiar

En la villa 21-24 de Barracas, un matrimonio tiene un emprendimiento: Punto Veintiuno Estampados. Es que Horacio Yñiguez, después de 18 años se quedó sin trabajo...pero su fuerza lo hizo apostar a una “pyme” familiar junto a su mujer, Natalia Quintana. Los primeros destinatarios del trabajo fueron sus hijos Antonella, Camila y Thiago. Cuando comenzaron sus primeros estampados lo hicieron con una plancha doméstica, una impresora casera y papeles transfer con fotos y dibujos. Pero para que todo sea más profesional, recurrieron a Ramona, una vecina encargada de otorgar un préstamo para comprar una estampadora industrial.

Así lo relata el sitio mundosongs.org en ocasión de entrevistar a estos originales emprendedores.

La tarea principal se dirigía a identificar grupos de jardín de la zona, con estampados de dibujos infantiles. Especialmente a aquellos niños de cinco años, que egresaban de los jardines del barrio y que necesitaban un distintivo con su nombre y la institución educativa. Algo habitual en la etapa previa al nivel primario.

Pero pronto ocurrió algo...observaron un poco más allá y descubrieron una necesidad extra en los niños. VER


Artecito

Los nenes del jardín no podían escribir las letras. Cuando comenzaron a hablar con las maestras notaron que lo que les pasaba a los niños era que tenían “problemas visuales”.Por este motivo no podían copiar las letras...¡porque no veían!

Así fue como Natalia y Horacio se preocuparon por esa situación, y por lo que ello implicaba...porque los chicos no podrían avanzar y progresar e insertarse dentro del aprendizaje si no lograban tener sus anteojos a tiempo.

De a poco se fue gestando Artecito, expresa mundosongs.com.

“Es por eso que esta pregunta llevó a la acción concreta, sin vueltas, y cargada de compromiso barrial, no sin antes hacerse una segunda pregunta. ¿Por qué no a través de nuestro emprendimiento, darle un valor agregado al producto para formar un Banco Solidario de Anteojos que podamos costearlo con la venta de estampados?”.

“A partir de allí, una transformación comunitaria llegó a la villa, cuando se hace una Diplomatura de Transformadores Sociales a cargo de Creer Hacer y la Universidad Siglo XXI, de la cual formaron parte “gerentes de empresas, vecinos comunes y militantes barriales” y cuyo trabajo final era proponer una acción de alto impacto. En este caso “empezamos a reforzar la idea que siempre quisimos desarrollar: un emprendimiento social familiar pero con aporte para el barrio”.

Se preguntaron por qué no podían formar un banco solidario de anteojos a través de la venta de los productos de estampados y darle valor agregado sabiendo que lo compraban los mismos vecinos y con esa compra colaborarían con marcos, vidrios o atención de ópticos...

Pero todo se aceleró cuando se juntaron 700 pares de marcos, a través de una cadena de pedido en WhatsApp ideada por la docente y psicóloga Gabriela Halperín, miembro del grupo de capacitación. Con esta gran ayuda, mucho camino ya estaba recorrido.

Un sueño extra

En la villa hay más de diez jardines entre estatales y parroquiales....

Dentro del barrio, el nivel socio-económico de las familias se caracteriza por contar con empleos no formales y mal remunerados, por lo que una gran mayoría no integra el sistema previsional y menos aún el de salud.

El sueño que rodea a todo el emprendimiento es que esos mismos chicos del barrio que se están formando y a la vez viendo otro tipo de horizontes puedan entender que se pueden hacer muchas cosas desde la tecnología. Se proyecta la idea de que en unos años el nene que recibió sus anteojos pueda ser el joven que esté haciendo la impresión de los marcos para los chicos que lo necesiten. “Sería un círculo virtuoso extraordinario que cerraría con el sentirse parte de este proyecto solidario”.

Que puedan sentirse orgullosos de poder crecer con valores frente a la necesidad, más allá de verse condicionados por su lugar de origen.

Con proyectos así podemos ver más allá de lo cotidiano, tendiendo una mano y pensando en el futuro.


Redacción Noelia Gieser

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