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¿VOS EN QUÉ TE PARECES AL HORNERO?

18 de Febrero del 2020 | 2 min lectura| SabrinaPin
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Leopoldo Lugones, el gran poeta cordobés, lo describe en su poema "El hornero": "La casita del hornero/ tiene alcoba y tiene sala/ en la alcoba la hembra instala/justamente el nido entero". Sencillez y firmeza, una arquitectura magistral para sus simpáticos habitantes.

Ha ganado la merecida fama de ave trabajadora, por su sorprendente nido de adobe.

En 1928 el diario La Razón lanzó una encuesta en las escuelas para determinar cuál sería el ave nacional. Ganó ampliamente el hornero con más de diez mil votos, seguramente por su notable nido. Segundo salió el cóndor, tercero el tero, cuarto el ñandú y quinto el chajá. Una elección ejemplar, y desde entonces el hornero es el ave nacional.

Otro gran poeta argentino, Rafael Obligado, lo pinta así: "El cimiento comienzan de la fábrica/ en círculo a construir:/ una puerta, un pasillo y una alcoba.../ ¡Cuán poco basta para ser feliz!"

El hornero es nuestra ave nacional, y aunque está asociado a la llanura pampeana, es originario del Gran Chaco.



Como el gaucho, con barro, bosta y paja, el hornero construye un nido confortable y resistente, que lo protege de la intemperie más cruda. A diferencia de aquél, habita en su nido una sola temporada, y luego lo abandona y se construye otro.

¿LO SABÍAS?


Cuando un ave como el tordo se apropia de su nido, el hornero le tapia rápidamente la puerta del nido, y se construye en otro lugar uno nuevo para su pareja.

Los dos miembros de la pareja participan en la elaboracion del nido

Trabajando muy duro, hasta dar con el material más apropiado para su construccion. Usan su pico como unica herramienta y con él forman una bolita de barro, con pajitas, raÌces y estiércol o crin de caballo, como si fueran los pequeños ladrillitos de su rancho. Con decenas de viajes para depositar esos pedacitos de adobe construyen su nido, casi siempre, sobre un sitio visible, como ramas gruesas de árboles, techos, postes de luz o alambrado y monumentos o cornisas de edificios.


El interior está dividido en dos zonas por un tabique. Así, podemos distinguir una "sala" mayor, donde se instalará la cámara de cria y una anterior, más pequeña, que es una "galeria" que da continuacion a la entrada. Esta formidable estructura, es construida entre seis y ocho dias, si las condiciones son favorables. Pesa unos 4 o 5 kilos y es capaz de soportar un peso de hasta 100!.

Además, resiste las adversidades climáticas durante mucho tiempo. Aunque se conserve intacto, la pareja de horneros construye uno nuevo todos los años, a veces, sobre el anterior, pudiendo llegar a observarse como edificios de departamentos de hasta cinco pisos. Sus nidos abandonados suelen ser ocupados por otras aves. Por eso, es comun ver que lo usen para nidificar los jilgueros, ratonas, golondrinas y caburés, cuando no para refugiar hasta alguna comadrejita o culebra. Por esta razon no es aconsejable meter la mano donde uno no sabe qué puede encontrar adentro, porque aunque las culebras no sean venenosas, la sorpresa rara vez resulta agradable

Hay algo que sorprende de su canto y es que canta a duo.

 El macho entona una melodia que conjuga perfectamente con la que simultáneamente lanza la hembra. Hacen algo similar a dos musicos que interpretan melodias diferentes que conjugan para una misma sinfonia. Y su canto, verdaderamente llena de vida nuestros dias.

Por ser un pájaro tan "trabajador" y que convive con el hombre de campo, es muy apreciado, y ha sido acreedor de innumerables poemas, historias y comentarios de celebrados hombres de letras y compositores folcloricos, los que lo llevaron a ocupar un lugar privilegiado dentro del contexto cultural argentino.

Esos nidos perfectos que quizás no apreciamos

Cuando en 1980 el alemán Paul Z. conoció la Argentina, visitó una estancia. Después comentó en su duro castellano que lo que más le había llamado la atención eran esas casitas de barro que Guillermo, el encargado, les "construye" a los pájaros. Entonces le tuvieron que explicar que los constructores eran los mismos pájaros, cosa que al principio creyó que era un chiste que le hacían.

Fuente: Vida Silvestre Argentina/ La Gazeta

Fotografia: Maxi Chena

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