WIPI: Una botella que captura agua disuelta del ambiente

WIPI: Una botella que captura agua disuelta del ambiente


En 2016, el profesor Felipe Miranda y sus estudiantes del Taller de Robótica del Colegio Alcázar de Las Condes hicieron noticia al diseñar una impresora 3D con materiales reciclados. Hoy, siguen esforzándose por diseñar proyectos científicos innovadores que tengan un verdadero impacto dentro y fuera del colegio: WIPI. Actualmente, el docente trabaja en el Colegio San Ignacio El Bosque, sin embargo, continúa dictando el taller que le ha permitido desarrollar habilidades única en sus estudiantes.

WIPI, “without pipes” (sin cañerías)


Cortesia de Felipe Miranda

WIPI es una botella que captura agua disuelta en el ambiente.

Las personas usan el agua todos los días, pero los integrantes del equipo probablemente no piensan mucho en cómo y por qué usan esa agua.

Ya sea a través de un uso directo (bebiendo o lavándose) o indirecto (manufacturando productos o produciendo energía), hay muchas necesidades en las que interviene este elemento.

El Proyecto de Investigación de esta temporada es mejorar la forma en que las personas encuentran, transportan, usan o desechan el agua. Este equipo presento un proyecto científico basado en el mayor gasto de agua a nivel mundial (la agricultura), el planteamiento del problema fue “la perdida de la cosecha en épocas de sequía en la zona de Isla de Maipo”, donde la mayoría de los agricultores de la zona realizan el riego a través de acequias sin realizar un estudio del agua. El problema se provoca no por el agua utilizan, si no que, cuando no existe una forma de riego por la sequía en la zona.

¿Cómo funciona WIPI?


Tiene un ventilador en la parte superior que permite el ingreso de aire. El aire llega a un radiador donde se condensa y cuando esto sucede, empieza lentamente a gotear el agua que se recolecta para riego. En otras palabras, esta botella es un sistema eficiente y autónomo que permite generar agua –tal como los sugiere su nombre–, de una forma inalámbrica.

Además de poder generar esta agua de forma autónoma, se distribuira de forma directa al frutal por goteo y subterránea directamente a la raíz, teniendo un 100% de efectividad. El costo de la botella es de US 80, la cual podría abastecer unos 15 frutales por día, el sistema de riego por goteo y subterráneo se puede realizar con reciclaje de pvc, botellas plásticas u otros elementos de desecho. (aproximadamente US 100 cada 15 frutales)

2do Lugar en First Lego League Chile 2017


Con este proyecto el equipo del Taller de Robótica de Felipe llegó muy lejos en la competencia First Lego League Chile 2017, donde luego de competir con 208 equipos, obtuvieron el segundo lugar. El logro es extraordinario, pues ahora están muy cerca de representar a Chile en la First Lego League Open Invitational Europa Central que se llevará a cabo en Debrecen, Hungría el 16, 17,18 y 19 de Mayo de 2018.

Aprendizaje para estudiantes


Pero más allá de la competencia, vale la pena mencionar que el diseño de proyectos como la impresora o la botella, han tenido desde hace tres años, un impacto enorme en el aprendizaje de los estudiantes.

Tal como lo menciona el docente, la robótica les ha permitido adquirir habilidades únicas y no sólo técnicas, sino también habilidades prácticas para la vida, para su futuro.

- Por ejemplo, la habilidad de resolver problemas,

- convertir el error en aprendizaje,

- trabajar en equipo,

- conversar, debatir, proponer, pensar, diseñar y volver a pensar para encontrar soluciones que se adapten a la problemática que se intenta resolver.

“Como tema, como actividad, como pasatiempo, como herramienta pedagógica, los niños adquieren habilidades únicas: la motivación, el trabajo en equipo, el compromiso, el esfuerzo, la perseverancia”, afirma Felipe en una entrevista con Elige Educar. La robótica, agrega el profesor, permite abrir la mente y a través de un enfoque pedagógico muy diferente, los estudiantes pueden adquirir una habilidad que es maravillosa: la de poder generar soluciones a un problema.

“Y no hablamos de un problema técnico, sino también de problemas que surgen en diversas situaciones de vida, en ellos como personas, en el colegio, en la universidad y en un futuro, en su trabajo. El aprendizaje de la robótica enriquece al alumno y lo hace más íntegro en su desarrollo profesional y humano”, afirma Felipe.

El profesor, quien ha trabajo duro junto a un grupo de estudiantes apasionado, está convencido también de que en este taller se están formando líderes innatos, líderes positivos.

Este gran equipo se organiza, avanza, genera instancias para superar desafíos y lo mejor es que después de tres años, Felipe siente que ellos son incluso capaces de hacerlo solos. “Yo puedo dejarlos solos trabajando, cumplen las tareas, proponen metas, motivan a sus compañeros, reconocen sus errores” y eso, justamente, es lo que los está convirtiendo en líderes extraordinarios, en gestores de su propio aprendizaje, un aprendizaje basado en la colaboración y en el error como motor de crecimiento y mejora.

“El error es clave, el error es lo que te enseña, el error es lo que te acompañan en cada una de las etapas de cada proyecto. Nos equivocamos todos los días… tratamos de mejorar, de rediseñar, corregir, conversar, compartir como equipo, generar instancias que nos permitan ayudarnos como equipo e interactuar con otros equipos. El error es parte del aprendizaje. Si el error no existiera, ¿entonces por qué aprender? Es nuestro aliado, lo que nos enseña a mejorar”.

Bajo esta idea, Felipe y 16 estudiantes buscan competir en Hungría con su proyecto Wipi


Es algo que desde hace tres años han intentado lograr. “Han sido años de mucho trabajo, de muchas emociones, de muchos errores… poder tener la opción de representar a nuestro país es algo fabuloso, un sueño que, si yo tuviera 16 años ahora, no me dejaría dormir en la noches. Nos emociona, nos conmueve, nos llena de alegría”. Tres áreas se evalúan en la competencia, tanto en Chile como en Hungría: los valores, el proyecto científico como tal y un juego en el cual los alumnos deben construir un robot que solucione diferentes problemas en solo 2 minutos y medio, a través de programación. “Vamos unidos tratando de hacer énfasis sobre todo en el tema valórico”.

El 14 de mayo Felipe y sus alumnos (junto a cuatro padres) podrían llegar a Hungría si logran conseguir los recursos (28 millones de pesos). Si esto sucede, representarán a Chile y al colegio en una competencia internacional donde los alumnos podrán poner a prueba todos los conocimientos que han aprendido y desarrollado a lo largo de un taller que les ha permitido crecer como personas.

SabrinaPin
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